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El nombre deriva de la deformación de la palabra “Escarvajosa” y vendría a significar “tierra con escarvajos” los cuales no son otra cosa que los escaramujos o rosales silvestres, también llamados escaramojos, escarambrojos , escambrujos, etc. Con ese topónimo se denominará a varios núcleos habitados, y así nos encontramos citados hasta cinco en el Nomenclator mandado por Floridablanca en 1785 (lugar en la provincia de Valladolid, lugar de Realengo en la provincia de Segovia, lugar de Seńorío secular en el partido de Toledo, despoblado de Realengo en Tierra y provincia de Segovia, y arrabal de la Villa de Cuellar en la provincia de Segovia). Ańos después, en el diccionario de Madoz, se menciona un lugar llamado también Escarabajosa en la provincia de Ávila. EDAD MEDIA Como tantas otras aldeas de la comarca, Escarabajosa surgiría a partir del S.XI en el ámbito de la repoblación del alfoz de Cuéllar, pero probablemente los arrabales de Escarabajosa y Torregutiérrez fuesen de los primeros núcleos en crearse, por su posición defensiva como puntos de vigilancia. Sin embargo no será hasta 1302 cuando encontremos citado Escarabajosa en un documento ( Colección Diplomática de Cuéllar) donde textualmente se dice: “... doles la tierra mayor que yo he, en que ha siete obradas de bueyes, que es cabo la vińa que Domingo Iváńez d`Escaravajosa desçepó...”. Posteriormente, en 1308, se menciona “la carrera que va a Escarabajosa” en otro documento de la misma colección. En las ordenanzas de Cuéllar de 1499 se recogen una serie de normas y leyes de finales del medievo donde nos encontramos varias menciones explícitas a Escarabajosa. En la ley nş 128 se especifica que Escarabajosa quedaba afectado como un arrabal de la villa. La ley se refiere a la utilización del prado de “La Vega”. Esta dehesa boyal (lugar para pastar el ganado de labor) quedaba acotado desde el día 1 de abril hasta el de todos los santos, y durante ese tiempo sólo podía pastar el ganado de los vecinos de la villa y sus arrabales, con Escarabajosa. En otras leyes, las nş 27, 28, 176 y 177 se excluye a Escarabajosa de los arrabales de la villa y queda afectado como si fuese una aldea más de la tierra. Las nş 27 y 28 hablan del tiempo en que han de estar atados los perros en las aldeas para no hacer dańo en las vińas, así como los garabatos que deben llevar al cuello, y de las penas y mancuadras en caso de incumplimiento de las leyes. La ley nş 177 indica la obligación de poner porqueros en los lugares de la tierra. La ley nş 176 se refiere a la obligación de barrer las eras hasta el día de San Miguel. Del contenido de esta ley se deduce que la aldea-arrabal de Escarabajosa, al igual que Torregutiérrez, constituía alguna especie de concejo como otras aldeas, pero sin los regidores, que el resto si poseía. Durante los cuatro primeros siglos la población nunca superaría el centenar de habitantes. La base de la economía de esta población sería la ganadería y la agricultura como en el resto de las aldeas de la comunidad de Cučllar. Los estamentos sociales representados eran dos; por un lado, el mayoritario pueblo llano, y por otro, algunos miembros del clero que atenderían la parroquia de Escarabajosa. No existen restos artísticos de ésta época ni vestigio documental sobre el tema. Podemos presuponer que existió una iglesia diferente a la actual, S. Juan de Escarabajosa. Esta suposición se basa en documentos de finales del siglo XVI donde se dice que había quedado despoblada y en ella sólo se hacían mínimos trabajos de mantenimiento. A 3,2 kilómetros del pueblo se encuentra el “Torreón de Pociaguillo” ; sólo se conserva parte de la espadańa de una iglesia de otro núcleo de población, nacido y desaparecido en este periodo medieval. E. MODERNA Durante esta época son más numerosos los documentos municipales, y sobre todo parroquiales, que permiten vislumbrar las particularidades de nuestra localidad. Las menciones a Escarabajosa en las ordenanzas de 1.564 son casi las mismas que en las de 1.499. En ellas se mantiene la consideración aldea-arrabal, al igual que se aprecia en las ordenanzas del Cabildo Eclesiástico de Cuéllar de 1.656, que permitían al cura del arrabal de Escarabajosa formar parte de dicho cabildo, pero no al de Torregutiérrez. A lo largo s. XVIII se introduce la denominación de Barrio de Escarabajosa, junto con el apelativo de arrabal de la villa. En 1.750 se nombrarán los primeros regidores. Concretamente el 29 de Junio de ese ańo y ante el corregidor de la villa y el escribano se nombran regidores de Escarabajosa a Baltasar Pascual y Joseph de la Calle mayor, y por mozo de concejo a Francisco Sanz menor. Además de estas personas hay otras que aparecen mencionadas y que para nuestra historia local podemos considerar como relevantes. La primera de ellas, siguiendo un orden cronológico, sería Juan Regalado, que fue nombrado en 1.548 uno de los tres coteadores para seńalar los hitos del pinar del cuerpo de la Villa y sus arrabales (pinar del Pinarejo), por ser de los vecinos que mejor conocían dicho pinar. Una ley de las ordenanzas de Cuellar indicaba que debían renovarse los mojones de los apeamientos de 9 en 9 ańos. Otro Juan Regalado fue el mayordomo de las iglesias de Escarabajosa (Sta María y S. Juan) y aparece en torno a 1.620 como encargado de las cuentas de las fábricas de dichos templos. Otra de las personas más relevantes durante el s. XVII fue el cura Bartolomé de Cáceres que era poseedor de un buen número de propiedades (vińas, tierras, casas, lagar, cercados y colmenar) con las que creó la capellanía más importante de Escarabajosa y financió algunas obras artísticas que aún perduran. Coetánea del anterior fue Isabel Sanz, rica mujer vecina del pueblo que instituyó para Escarabajosa una obra pía de pan de 200 fanegas de trigo al ańo; las que se debían repartir a razón de 100 fanegas en la época de siembra, 50 en mayo y las últimas 50 al empezar la siega. En 1.728 Andrés Pascual, de Escarabajosa, es nombrado uno de los repartidores para el pago del servicio real que corresponde a la villa y arrabales. Para el mismo fin se nombra en 1.746 a Baltasar Pascual, en quien recaería posteriormente el cargo de regidor. La evolución demográfica en esta época se rige por patrones similares a los de la comarca. Al iniciarse el s. XVI la población habría superado ya los cien habitantes, doblándose ésta cifra a finales del mismo siglo, para después sufrir una regresión a lo largo del s. XVII (como muestran los censos de población pechera, donde Escarabajosa estaba incluida). A principios del s. XVIII se estima una cifra aproximada de 184 habitantes según una relación de contribuyentes de la parroquia de Escarabajosa del ańo 1.711; poco después, en el ańo 1.768, aparecen censados 264 habitantes y la progresión continuará en proporciones similares en las décadas siguientes. En el aspecto artístico, este período es muy prolífico. A él pertenecen todas obras de arte que existen en el pueblo, pero dado que todas ellas son de carácter religioso serán tratadas en el apartado Iglesia y manifestaciones artísticas. El espíritu religioso imperante en la época se advierte no sólo por el patrocinio de obras artísticas sino también por la existencia de cofradías y fundaciones. Se citan documentalmente las cofradías de la Virgen de la Concepción o Ntra Sra de Escaraba josa, Ntra Sra del Rosario y la del Santísimo. A la primera ya se la menciona en 1.589. De ella sabemos que en el s.XVIII recogía sólo una pequeńa cantidad de trigo, y la última sólo diezmaba corderos. La del Rosario, aunque tenía tierras en Chańe, Escarabajosa y la Dehesa, declaraba pequeńas cantidades de trigo, cebada y corderos. En cuanto a las fundaciones, las había de varios tipos. Las más simples son las memorias, de las que se contabiliza 90 a principios del s.XVIII. Estas memorias básicamente consistían en celebrar una misa de aniversario y dar algo de pan a los pobres. Las fundaciones importantes eran las capellanías y patronatos, que instituían la obligación de celebrar muchas misas, sufragios y otras celebraciones por el alma del fundador. En Escarabajosa las más importantes que hemos encontrado son las del licenciado Bartolomé de Cáceres (de 72 misas rezadas al ańo con responso después de cada una sobre su sepultura), la de Isabel Sanz (de 52 misas cantadas) y otra de Isabel Sanz y su marido, Pedro Montero (de 9 misas cantadas y responso en las nueve festividades de Ntra Sra). Sobre el aspecto socioeconómico podemos trazar un adecuado perfil sólo al final de la época moderna. En la parroquia de Escarabajosa había, por el estado general, un número similar de contribuyentes a los de S.Miguel, S. Andrés o El Salvador, y las cantidades pagadas por los más hacendados tampoco difería sustancialmente de las parroquias de la villa, excluyendo S. Miguel. La actividad económica fundamental era la agricultura y muy en segundo plano la ganadería. En 1771, de 58 vecinos estudiados, 38 se declaraban como labradores; 15 jornaleros y sólo uno pastor. Sin embargo, de los labradores, 7 tenían algunas cabezas de ganado lanar, y otros dos mucho ganado y apenas tierra. Según datos para el catastro del Marqués de la Ensenada (1752) la media resultante del diezmo declarado en los cinco ańos anteriores fue: 30 corderos, 376 fanegas de cereal (trigo, centeno, cebada y avena) y 343 arrobas de mosto. También se recogía rubia, cáńamo y leguminosas (garbanzos, yeros...) todo ello en cantidades poco significativas. La propiedad de la tierra se encontraba muy repartida. Según las declaraciones del ańo 1771 se constata que los habitantes del pueblo eran poseedores, al menos, de 42 obradas de tierras propias y otras 95 obradas de vińas. El tamańo de estas propiedades oscilaba entre la media cuarta y las dos obradas, pero el tamańo más habitual era la media obrada. Por otro lado entre los habitantes del pueblo también labraban al menos 634 obradas de tierras del común llamadas entradizas y otras 272 obradas en renta. La iglesia de Escarabajosa como cualquier otra iglesia era también propietaria de tierras incluso en términos un tanto alejados como el pueblo de Chańe. Eran de dos tipos: las pertenecientes al beneficio curado y las de la fábrica de la iglesia. De otras propiedades (relacionadas con fundaciones de memorias) recibía unos pagos anuales, ya que la posesión de la propiedad iba siempre vinculada a unas cargas y estipulaciones del fundador. A partir de 1850 y de forma progresiva hasta 1867, fue perdiéndose el beneficio de las memorias. Sin embargo la más importante de ellas, la capellanía de Bartolomé De Cáceres, perduró hasta mediados del siglo XX según los testimonios de dos vecinos, los cuales junto con otros pagaban las cargas por la posesión de casas o tierras de dicha fundación. En el periodo entre 1855 y 1870, como efecto de la desamortización de Madoz, la Iglesia de Escarabajosa quedó desposeída de sus propias tierras. Anteriormente, por las leyes desamortizadoras de Mendizábal-Espartero, también las propiedades de las cofradías habían sido enajenadas. El libro de cuentas de la cofradía del Rosario llega hasta 1842. Sobre el paisaje agrario las declaraciones indican la existencia de dos zonas de vińedo: una, mencionada ya desde la edad media en los términos de Escueto, Carronda y tras la Morachín, y otra, posiblemente más reciente, en el denominado pago del Bercial, que comprendía, entre otros, a los términos de El Escalabrado, los Aguados o los Terreros. La ganadería era menos significativa en la economía del pueblo. En 1771, aparte de los cerdos y aves de corral, que no solían declararse, se contabilizaban al menos 312 cabezas de ganado lanar y 51 vacuno. Para desempeńar las tareas agrícolas se contaba con 43 pollinos y pollinas de carga y 57 vacas y bueyes de labranza. También existía un pequeńo número entre mulas, caballos y yeguas (7 cabezas) lo que da muestras de la escasa evolución de los técnicas agrícolas hasta ese momento. A 5 kilómetros de Escarabajosa se encontraba Pociague, un núcleo de población mencionado documentalmente desde 1378, que pertenecía al sexmo de Valcorba y que se despobló a mediados del s. XVII. Aun permanecen restos de su iglesia. EDAD CONTEMPORÁNEA A mediados del s. XIX se nos ofrece una mención muy general en el diccionario estadístico de Pascual Madoz, que textualmente dice: “... tiene 70 casas, la mayor parte de humilde construcción, una plaza y en ella un pozo de buen agua, de la que se utilizan los vecinos para sus usos; una escuela de instrucción primaria a la que concurren sobre 30 alumnos que satisfacen una retribución en granos al maestro, una igl. parr., [...], y una fuente a 300 pasos de las casas situada en un pequeńo declive”. Aunque no ofrece datos de la población de Escarabajosa, sabemos que unos ańos después en 1858 existían en el pueblo 304 habitantes y que esta cifra seguirá creciendo hasta alcanzar los 474 habitantes en el ańo 1959. Después se iniciará el declive por causas fundamentalmente migratorias, encontrándonos en el ańo 1996 con tan solo 95 habitantes. Un pequeńo fenómeno de compra de casas e incorporación de nuevas familias venidas de fuera hace que finalice el siglo XX con la cifra de 105 habitantes censados. Los flujos migratorios no han sido siempre de salida. La proximidad de Cuéllar como capital de la comarca favoreció una cierta inmigración en determinadas épocas. Por ejemplo, en el ańo 1893, de 346 personas censadas, 84 eran foráneas ,procedentes de 29 localidades distintas. Al igual que el censo de población, también la economía ha sufrido profundos cambios en los dos últimos siglos. El peso de la economía sigue recayendo en la agricultura, y aunque la ganadería se mantiene en proporciones similares, la cría de ganado porcino ha ido desplazando a la cabańa lanar. La sustitución de bueyes y vacas de labranza por animales de tiro más ligeros, como machos y mulas, se produciría a lo largo del siglo XIX. Según fuentes orales, en las primeras décadas del siglo XX ya nadie labraba con bueyes aunque persistía ganado vacuno. Estas reses permanecían estabuladas o bien se llevaban a pastar a la Vega. Posteriormente y de forma excepcional dos personas, la Sra. Valentina Herguedas y Liborio García utilizaron sus bueyes para trabajar la tierra. Muy tardía fue también la introducción de la maquinaria agrícola por la excesiva atomización del suelo. El primer tractor perteneció a Justo Ruano y llegó a principios de los ańos 60. El paisaje agrario ha sufrido igualmente profundos cambios durante el último siglo. En las cinco primeras décadas hubo una repoblación de pinares por parte de particulares, al tiempo que se suprimían vińas en el antiguamente llamado pago del Bercial. Posteriormente desaparecerían los últimos majuelos que aun quedaban en la zona de Carronda, y en las últimas décadas (por la pérdida de importancia económica, tanto de la madera como de la resina) se talan pequeńas masas de pinares en Soguero, Casarejo y Ahogados para convertir el suelo en terreno labrantío. Al mismo tiempo se producía otra modificación importante con la introducción progresiva de nuevos cultivos como la remolacha, y la explotación intensiva de otros existentes (patata, achicoria y zanahoria). En fecha reciente, ańo 1999, la concentración parcelaria, al rediseńar la superficie cultivada, ha modificado por razones obvias el paisaje agrario y el entorno natural. Retomando el aspecto económico es necesario mencionar lo que sin duda ha sido la única actividad industrial que ha existido en Escarabajosa. Se trata de una fábrica de rubia en el ańo 1829 propiedad de Vicente Matesanz. Posteriormente el mismo vecino figura como poseedor de dos tahonas, una en Escarabajosa y otra en Cuéllar que seguramente se utilizaba para moler la raíz de rubia. Además de la fábrica de rubia, Matesanz tenía tierra, casas y ganados en propiedad, siendo por ello el mayor contribuyente de Escarabajosa en esa época. Haciendo un pequeńo análisis de las ocupaciones de los cabezas de familia en el citado ańo 1829 encontramos que, de un total de 74 contribuyentes, había 3 pobres, 20 braceros, 1 pastor, 14 labradores, 26 pegujaleros, 1 herrero, 1 propietario, 1 cirujano (Antonio Portela), 2 albańiles, 1 fabricante de rubia (el ya citado Vicente Matesanz) y un tejedor de lienzos. Ańos después, en 1893, sobre un total de 103 familias existía una mayor diversidad de ocupaciones: 1 párroco, 1 sacristán, 6 personas sirviendo fuera, 22 labradores, 19 pegujaleros, 18 jornaleros, 12 pastores, 7 pobres, 3 herreros, 2 aceiteros, 2 guardas, 3 zapateros, 2 sastres, 1 propietario, 1 tendera, 1 albańil, 1 caminero y 1 maestro (D. Frutos Ruano de Cuéllar). Las diferencias más significativas entre las dos fechas citadas son el incremento de herreros de 1 a 3 y el de pastores de 1 a 12, ya que la actividad de los oficios artesanales y comerciales debe entenderse más bien dirigida hacia la villa. En los ańos siguientes van apareciendo otros oficios entre los habitantes: tabernero, molinero, estanquero, resinero, carpintero y carnicero. A título de curiosidad diremos que en el ańo 1903 había 2 taberneros, en 1907 figuran 3 molineros y en el ańo 1929 encontramos una religiosa de 24 ańos, Buenaventura San Juan. El maestro y el párroco eran cambiados con cierta frecuencia, en un periodo de 31 ańos (entre 1893 y 1929) pasaron por el pueblo 5 párrocos y 10 maestros. En 1922 llegó el párroco D. Heraclio Castańeda que permanecería varios ańos hasta 19 . D. Frutos Ruano ejerció de maestro durante algunos ańos en Escarabajosa además de ser suplente de alcalde y también secretario, según figura en documentos de 1890 y 1903 respectivamente. Posteriormente ocuparía el cargo de alcalde. No sabemos desde cuando existe edificio de escuela en Escarabajosa pero la enseńanza de las letras se venía impartiendo ya en la casa del Concejo desde 1842. En 1771, sólo 7 cabezas de familia, entre 58, sabían leer y escribir. Posteriormente, en 1861, eran 46 las personas que sabían hacerlo, sobre un total de 252 habitantes. En actas del ayuntamiento de Cuéllar de Abril de 1859 se propone que el edificio de concejo, ya utilizado para escuela, se amplíe con un 2ş piso destinado al mismo fin. Meses después en agosto del mismo ańo el ayuntamiento de Cuéllar solicita fondos a Segovia con la intención de comprar una casa que sirva para vivienda del maestro y como lugar de instrucción, en vez de reparar la casa de concejo. Hubo luego otros edificios y ubicaciones para escuelas. Actualmente se conserva el edificio que fue la última escuela de nińas reconvertido en local social. Otras construcciones de usos públicos también son bastante recientes como el deposito del agua (ańo...), la fuente de la plaza (1951) el edificio de la fragua y la estación eléctrica llamada “transformador” (el alumbrado no llegó hasta 1926). El “lavadero nuevo”, situado junto a la fuente de beber se cubrió siendo alcalde Daniel González (1955-1957), más tarde se cambiaron las piedras de lavar por otras de aglomerado artificial. Mucho más reciente aun es el alcantarillado y asfaltado de calles. En 1977 se realizan las obras para el desagüe de aguas residuales; en el ańo 80 se derriba y reconstruye el frontón y al ańo siguiente se pavimenta la plaza Mayor, las calles Real y de La Dehesa. Entre 1983 y 1988 se arreglan las calles Iglesia, Santiago, La Fragua, Peńuelas, Jardines y Campaspero; todas estas calles entraron en el proyecto de pavimentación presentado en al ańo 1981 por iniciativa particular del pueblo y cuyo presupuesto ascendía a 3.380.358 ptas. Para llevar a cabo el proyecto se crean unos estatutos que regulan la participación de todos los vecinos en la ejecución de las obras, además de su aportación en metálico. En el ańo 1982 se modernizó el alumbrado público y en 1988 se instalaron los teléfonos particulares (hasta ese momento sólo existía en el pueblo un teléfono de uso público). Sobre las casas, dejando de lado los elementos constructivos, baste decir que además de sus dependencias anejas (corrales, cuadras, pajares, lagares y cercados) ya en el siglo XIX eran de varias plantas. En 1867 había 94 edificios (6 de 1 piso, 80 de 2 y 8 de 3), en 1900 eran 96 edificios (8 de 1 piso, 84 de 2 y 4 de 3) y en 1930 existían 103 edificios (1 de 1piso, 75 de 2 y 27de 3 plantas). Las casas actualmente no mantienen una homogeneidad constructiva ya que en torno a la mitad del s. XX se reformaron y ampliaron paulatinamente muchos de los edificios antes mencionados atendiendo a un nuevo patrón estético y constructivo de esos ańos. En las fachadas se combinaban materiales y técnicas como mampostería, piedra tallada, ladrillo (de arcilla y cemento), adobe, enfoscado, pintura, esgrafiados. Lo mismo sucedía con los edificios de nueva construcción lo que explica la variada tipología de las construcciones existentes. En el capítulo anterior, al referirnos al siglo XVIII vimos como se nombraban los primeros regidores de Escarabajosa y en la centuria siguiente se les designa ya con el apelativo de “alcalde pedáneo”. Algunas personas en las que recayó el cargo fueron Santiago Domingo, Juan González, Santiago Tejero (1874) o Pedro Domingo (1890). Ya en el s. XX, durante la dictadura de Primo de Rivera, fueron alcaldes Frutos Ruano Sánchez (hasta 1928) y Jesús Tejero Salamanca (hasta 1931). Durante la 2Ş República ocuparon el cargo Anacleto Tejero Cano y Antonino Salamanca Santos, como secretario auxiliar estaba Pascual Salamanca Suárez. Al tercer día de iniciarse la guerra civil los falangistas de Valladolid y la guardia civil toman Cuéllar y constituyen el nuevo ayuntamiento. Dos días más tarde es depuesto el alcalde de Escarabajosa y nombrado Castor Tejero Tejero, que junto a Daniel González Tejero y Julio Pascual (nombrados alcaldes en 1955 y 1957 respectivamente) llenarán todo el periodo franquista y de transición a la democracia. Desde el ańo 1925 existe un libro de actas del ayuntamiento de Escarabajosa de Cuéllar donde además de los ceses y tomas de posesión de alcaldes y secretarios se registraba el contrato del herrero (días de apertura, salarios, trabajos), el inventario de utensilios del pueblo (romana, medidas de capacidad, herramientas de la fragua, ...) así como el inventario de los libros de registro del secretario (libro de actas, libros del pósito, etc). Parte de las herramientas se guardaban en la fragua y el resto, sobre todo los instrumentos de medidas en otro edificio comunitario denominado “cilla” o panera del pósito que también servía en ocasiones para reuniones del vecindario y cuyo uso principal era almacén de granos (antiguamente pudo haber sido el lugar donde se recogía el diezmo y otros tributos). En este libro mencionado los últimos alcaldes han ido anotando hechos que consideraron relevante. Citaré sólo dos de ellos para poner punto final a esta parte histórica. El 1ş la visita de la Virgen del Henar a Escarabajosa el 25 de Marzo de 1972 dentro de su peregrinación por los pueblos de la Comunidad, y 2ş que en 1990 se secó la olma grande de la plaza, a consecuencia de la grafiosis, como ya había ocurrido en otras localidades de toda la península. IGLESIA Y MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS IGLESIA La iglesia parroquial recibe el nombre de Sta. MŞ La Nueva. Bajo esta advocación aparece ya en 1589 en los documentos parroquiales más antiguos por lo que desconocemos el origen del título. Tampoco sabemos la fecha de su construcción, pero debió ser hacia finales de la edad Media. La edificación es muy simple y de “pobre fábrica” como indica P. Madoz en su diccionario de 1850. Consta de una sola nave con cubierta a dos aguas, ábside poligonal en la cabecera, espadańa a los pies y sacristía adosada al lateral izquierdo del ábside. Interiormente tiene un coro alto situado a los pies, al que se accede por una escalera de caracol construida con modernos materiales. Todos los muros y la base del campanario son de mampostería. La mitad superior de la espadańa está hecha con sillares de piedra al igual que los contrafuertes, ángulos de los muros y arcos de las puertas. En el interior todo el piso está cubierto por losas de piedra. Posee un arco triunfal de medio punto sostenido por columnas circulares que separa el presbiterio de la nave. En el siglo XIX sufrió una importante reforma. El día 4 de junio de 1819 entre las siete y media y ocho de la tarde cayó un rayo que “arruinó más de la mitad de la espadańa y causó formidables estragos dentro de la misma iglesia”. El maestro de obras Manuel Cachorro (el cual había realizado ya las torres de las iglesias de Hontalbilla y Torrescarcela y la sacristía en la de Cogeces) tasó entre tres o cuatro mil reales el coste para reparar el tejado, reconstruir la espadańa y colocar las campanas. Para hacer frente a la obra se solicitó un préstamo al monasterio del Henar y además se vendieron posesiones de memorias de la iglesia de Escarabajosa como por ejemplo unas tierras en Chańe de la fundación de Pedro Montero e Isabel Sanz, y la mitad de las pertenecientes a la capellanía de Bartolomé de Cáceres. El acontecimiento del derrumbe de la torre y su posterior reparación sucedió siendo cura el licenciado D. Santiago González Pastor el cual dejó constancia de la obra con una inscripción alrededor de la campana grande con su nombre y fecha ż(1821)?. La textura y color de la piedra permiten diferenciar la parte reedificada del campanario, de igual modo que el grosor de los muros indican la parte reconstruida de la nave. La última modificación importante del templo se produce recientemente (en el último tercio del siglo XX). Se suprime un atrio cerrado que existía adosado al lateral derecho de la nave, junto a los pies de la misma, y se abre nuevamente la puerta original del centro de la nave que se encontraba tapiada. La pila bautismal que estaba en medio de ese atrio se traslada bajo el coro. Hay pruebas documentales de que además de esta iglesia parroquial existió otra en Escarabajosa o sus alrededores, denominada de S. Juan. Antes de terminar el s. XVI habría quedado despoblada de feligresía puesto que se vendieron sus despojos y se anejaron sus propiedades a la parroquia de Ntra. Sra. La Nueva. La iglesia de San Juan de Escarabajosa, como así se la nombra en algunos documentos, se conservó a modo de ermita a lo largo del s. XVII, manteniéndose con pequeńas reparaciones en la techumbre y en la puerta hasta que a finales de ese siglo empezó a venderse la piedra de sus muros y cimientos, incluso el canto menudo, con lo cual acabó por desaparecer totalmente. CRUCEROS Diseminados por los alrededores del pueblo encontramos varios cruceros de piedra. Son de dos tipos claramente diferenciados, por un lado las cruces a modo de humilladero que existían en los caminos de entrada o salida del pueblo, que a su vez servían de meta en procesiones y rogativas y por otro las cruces que seńalaban las estaciones del Vía Crucis, también denominado camino del Calvario. Entre las cruces del primer tipo la que quizá sea más antigua está situada en el camino de Cuéllar. Sobre una basa circular se asienta un pequeńo pilar que sostiene el crucero, arranca con sección cuadrada y se transforma en circular. Tiene esculpido un Cristo con formas toscamente talladas, con brazos y manos desproporcionados. Aunque la imagen está muy erosionada, aún se perciben los detalles del rostro y pliegues del pańo de pureza. Otra cruz similar es la situada a la puerta de la iglesia. Se asienta sobre un gran pedestal que tiene igualmente esculpido un Cristo, éste de formas más finas que el anterior, si bien posee brazos largos y manos grandes, como es habitual en estas figuras. La erosión ha desdibujado ya los detalles del rostro. Una inscripción en el pilar fecha el crucero en 1622. En la salida por el camino de La Dehesa hay otra cruz de postes igualmente cilíndricos, que únicamente presenta la cartela con el INRI. Una amplia inscripción en el pilar que la eleva del suelo da cuenta de su patrocinador. El significado de dicha inscripción viene a decir “HIZO ESTA CRUZ EL LICENCIADO CÁCERES CURA DE ESTE LUGAR AŃO 1663”. El último de estos cruceros, situado en el camino de Campaspero, es más pequeńo que los anteriores. El poste vertical se introduce en una gran basa cúbica y al igual que el antes descrito sólo tiene esculpida la tablilla del INRI, claramente legible. Por documentos escritos sabemos de la existencia de un desaparecido crucero en el camino de Cuéllar que va por los lavaderos. Estaba situado “por bajo la fuente de beber,” y una orden de la autoridad eclesiástica del ańo 1701 mandaba que sólo llegara hasta él la procesión de letanía celebrada la víspera de la Ascensión. El otro tipo de cruces, las que formaban el Vía Crucis, tienen un tamańo mucho menor. Sobre un tosco y voluminoso pilar se sostiene la cruz, que arranca de planta cuadrada y se convierte inmediatamente en octogonal. De este tipo sólo quedan dos completas; su hechura es similar y de menor porte que las existentes en pueblos de los alrededores como Campaspero, Torrescárcela, Torregutiérrez o San Cristóbal que están fechadas a lo largo del s. XVIII. Una última de estas cruces con inscripciones en los palos (“A DEVOCIÓN DEL SALVADOR”), se encuentra en el centro del cementerio. Para terminar este apartado citaremos una cruz que no entra en las categorías anteriores. Se halla inserta en la pared de un corral en la calle Campaspero. Se puso esta cruz con objeto de guardar la memoria de Ricardo García que murió de forma violenta en ese lugar. OBRAS ARTÍSTICAS Todas las obras de arte (tanto las existentes como las desaparecidas) que aquí estudiamos se circunscriben al ámbito de la iglesia parroquial: retablos, esculturas, pinturas y piezas de orfebrería. Actualmente existen tres retablos, el del altar mayor y dos laterales, todos ellos del s. XVII. En 1619 el altar mayor tenía un retablo de pincel, con pinturas de la Virgen en el centro, posiblemente de estilo renacentista, según la descripción que de él se hace en un inventario. El conjunto se complementa con un sagrario que tenía esculpido un “Ecce Homo” de media talla en la puerta y dos figuritas de bulto a los lados (S. Pedro y S. Cosme). De todo ello sólo se conserva el sagrario, alojado actualmente en la sacristía. El retablo actual es obra de Diego de Minguela, ensamblador de la villa, que lo realizó en 1622. Los encargados de pintarlo, dorarlo y estofarlo fueron Bartolomé Sanz y Agustín de Medina, pintores de Cuéllar, que tenían, además, contratado hacer para él tres pinturas mayores y otras dos en el banco. Actualmente sólo se conserva la pintura del ático que representa “la Crucifixión”. En la parte central del banco se encuentra un sagrario formado con piezas procedentes de un retablo de la iglesia de S. Miguel. En él destaca el relieve barroco tallado en la puerta, donde puede verse la escena del pelícano que alimenta a sus crías con su propia sangre (símbolo de la eucaristía). Dos retablos de estilo plenamente barroco existen a ambos lados de la nave. El del lado del evangelio alberga una imagen de vestir de la Virgen del Rosario, que dudamos sea la de bulto de Ntra. Sra. del Rosario que ya existía en 1619.En el lado de la epístola está otro retablo idéntico con una talla policromada de San Juan Bautista que se corresponde totalmente con la imagen descrita en el inventario de 1619. Los dos retablos fueron mandados hacer y dorar por el cura Bartolomé de Cáceres en 1661 como reza la inscripción que hay en ellos. Anteriormente las mencionadas esculturas de la Virgen del Rosario y San Juan estaban situadas en los mismos lugares, pero sobre unos altares diferentes. El retablo de la Virgen del Rosario poseía unas pinturas de San Joaquín y Santa Ana (padres de la Virgen). En el centro del retablo mayor hay una hornacina que aloja la imagen titular de la parroquia y patrona del pueblo. Es una hermosa talla de la Virgen con el Nińo, de estilo barroco avanzado sin que podamos determinar fecha ni autor. Otras obras artísticas también citadas en el mencionado inventario de 1619 son un crucifijo, una imagen del nińo Jesús, tres pequeńas pinturas en una peana y un lienzo de la Magdalena. El crucifijo se encuentra a los pies de la nave bajo el coro, tiene la imagen de Cristo tallada en madera similar a los de otros muchos de templos de la comarca fechados en el s. XVI. El nińo Jesús de bulto se corresponde con una pequeńa figura tallada y vestida del Nińo de la Bola que se encuentra en el altar mayor. La peana o arquita servía de base para apoyar la escultura de San Juan. Tiene tres pinturas posiblemente renacentistas con las imágenes poco perceptibles de la Verónica, San Bartolomé y San Juan. El lienzo de la Magdalena no existe en la actualidad ni se tiene más testimonio que el documental. Quedan por mencionar un grupo de esculturas o imágenes de bulto que no poseen ya el mismo valor histórico ni artístico que las hasta ahora citadas. Se encuentran repartidas en el altar mayor y en las paredes del ábside: Sta. Águeda, el Corazón de Jesús, San Isidro Labrador (patrón del pueblo), la Inmaculada, el Corazón de María y dos ángeles. Un cuadro de metal repujado se encuentra en el ábside al lado de la epístola. Representa la aparición de la Virgen del Henar a un pastor. En la iglesia encontramos también un buen conjunto de piezas de orfebrería litúrgica, alguna de las cuales de notable mérito. De carácter menor por su escasa labor decorativa pueden seńalarse piezas como el acetre, una pareja de ciriales y otra de candeleros; en estos casos los materiales son cobre y bronce. Hay también un incensario de bronce que se menciona en 1775 cuando lo repara el platero Juan Antonio Sanz Delgado. A través de los estudios de Esmeralda Arnáez (entre otros) conocemos algunos objetos de plata que existieron en la iglesia de Escarabajosa: un cáliz de Gabriel de Segovia de 1617; un agnusdéi con su viril (1619), un relicario con su tapador (1619), y un pie y vástago que sirven de asiento a una copa de cáliz o un viril de rayos (s. XVII). De ninguno de estos objetos hemos podido confirmar su existencia actual, sin embargo han perdurado otras piezas: tres crismeras realizadas por el platero Juan de Villalobos, vecino de Cuellar, en 1594; una cajita hostiaria (1857); una concha de bautizar, la custodia y la cruz procesional. Esta última considerada una auténtica joya de orfebrería. Por ser estos objetos los de mayor valor se guardan en casas particulares de los feligreses. La concha de bautizar es ondulada con gallones cóncavos lisos y convexos estriados siguiendo un modelo del s. XVIII. La custodia se clasifica dentro del tipo llamado “custodias de sol del bajo renacimiento” datada en la 1Ş mitad del s. XVII. Consta de un pie circular con varias bandas, gollete cilíndrico, astil torneado, nudo semielíptico, viril de rayos rectos con estrellas de ocho puntas entre otros zigzageantes y cruz. La cruz alzada de la parroquia de Escarabajosa, tal como la describe Esmeralda Arnáez, “se compone de tubo de enmangar circular liso, arandela guarnecida de cees, único elemento que se conserva de la manzana. Brazos fisiformes que se finalizan en un semirrombo con medallones de San Jerónimo, San Marcos, San Juan y San Lucas, en el anverso; en el reverso San Gregorio papa, San Mateo, San Agustín y San Ambrosio. Crucero cuadrangular con panel cubierto de hojitas y cees que encuadran una gran cartela con el rótulo INRI y el Crucificado, en anverso; en el reverso, Virgen con el nińo tras mandorla rayonada. Árbol con apretada decoración a base de cintas curvilíneas, tallos vegetales y cees que envuelven pequeńos botones con rostros de angelitos”. Por nuestras propias investigaciones fechamos esta cruz a finales del s. XVI o principios del s. XVII (casi un siglo antes de lo que propone Esmeralda Arnáez) ya que los aspectos técnicos, artísticos, e incluso documentales indican casi con toda probabilidad que esta cruz se realizase en el taller de Gabriel de Segovia, platero de Peńafiel. La cruz se encuentra inventariada en 1616, pero ya en 1608 se encargó el pie para la cruz al mencionado Gabriel de Segovia, quien había realizado muchas cruces alzadas a finales del s. XVI para parroquias de la comarca de Peńafiel. DOCUMENTACIÓN Y BIBLIOGRAFÍA BÁSICA -Notas cedidas por D. José Salamanca Domingo, fruto de sus investigaciones en el archivo parroquial de Cuéllar. En este estudio suponen una referencia fundamental. -Documentos del Archivo Histórico Municipal de Cuéllar -Idem del Archivo Histórico Provincial de Segovia. -“Colección diplomática de Cuéllar”. ANTONIO UBIETO ARTETA. -Ordenanzas de la V. y T. de Cuéllar de 1499 en “La Comunidad de V. y T. de Cuéllar a fines de la Edad Media” EMILIO OLMOS HERGUEDAS. -“La Comunidad de V. y T. de Cuéllar a partir de las ordenanzas de 1546 ...” EMILIO OLMOS HERGUEDAS. -Libro de acuerdos del barrio de Escarabajosa (1925 – 1995). -“Nomenclator de las ciudades, villas, ... ” (Varios ańos entre 1785 y 1996) -Catastro del MARQUES DE LA ENSENADA. -“Diccionario Geográfico – estadístico ...” de PASCUAL MADOZ -“Historia de Cuéllar”. BALBINO VELASCO -“Orfebrería religiosa en la provincia de Segovia hasta 1700” ESMERALDA ARNÁEZ -“Orfebrería religiosa en la provincia de Segovia. Siglos XVIII y XIX”. ESMERALDA ARNÁEZ -“La pintura en la antigua diócesis de Segovia 1500-1631”. FERNANDO COLLAR CÁCERES -“Significado de los nombres de los pueblos y despoblados de Segovia” PEDRO LUIS SIGUERO LLORENTE. -Testimonio de vecinos de Escarabajosa. JUAN CARLOS SALAMANCA SALAMANCA (2002). Œ5CJ5>*CJ&& F&Žü„7dhü^„ sH tH V7a$]š0ˎđđ!lDV eLLEUC˛쪸p˙˙˙˙˙˙˙˙˙„˜ţOJţĆo(Ć`„˜ţOJ˛                                        “R ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙R˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙