El origen del Mundo
Al principio sólo existía la oscuridad y las tinieblas, y una inmensidad de aguas, llamada Nun, de la que surgió un huevo, que dio lugar a Ra. Ra era altamente poderoso y su poder residía en su Nombre Secreto, el nombre que sólo él conocía. Ra tenía el poder de pronunciar palabras que se convertían en materia. Asi Ra pronunció Shu y aparecieron los primeros vientos, pronunció Tefnut y surgió la lluvia, nombró Geb y Nut y surgieron la Tierra y el cielo, que envolvía todo el horizonte y el mundo. Más tarde nombró Hapi y surgió el Nilo, fuente de vida de Egipto. De esta forma Ra fué creando el mundo y todo lo que en él habita y es conocido. Por último creó la humanidad, y surgieron los hombres y mujeres. Entonces Ra se volvió hombre y gobernó Egipto y a los primeros seres que en él habitaban. Era un tiempo de prosperidad, las cosechas eran abundantes y los hombres daban gracias por todas las cosas buenas que acontecían con el gobierno del dios. Gracias al nombre secreto Ra pudo gobernar durante largo tiempo y si alguien llegase a conocerlo podría dominar el mundo e incluso el mismo dios debería someterse a su voluntad. Ra, conocedor del origen de su poder, mantenía ese nombre en el más absoulto de los secretos.
La destrucción de la Humanidad
Durante muchos años Ra gobernó en paz y sus mandatos y deseos eran respetados por todos, pero fue envejeciendo y su poder fue decayendo de tal modo qie los hombres empezaron a no respetarle ni a obedecer las leyes que por él dictadas gobernaban la naturaleza. Se burlaban de él y decían, 'mirad a Ra, es viejo, sus huesos son como la plata, su carne como el oro y su cabello es como el lapislazuli.' Ra, enojado por la burla de la que era objeto por parte de los seres que él mismo había creado, reunió a su comitiva y dijo:' Llamad a mi hija, convocad a los dioses Shu y Tefnut , Geb y Nut, y al gran dios Nun. Hacedlo secretamente, que los hombres ni os vean ni os oigan, para que no puedan atemorizarse y ocultarse.'
Los mensajeros se dirigieron en busca de los dioses, que acudieron a la Mansión de Ra, en el Lugar Oculto. Ningún hombre oyó ni vio nada al respecto y no conociendo las intenciones de Ra continuaron riéndose y burlándose de su rey. Cuando los dioses estaban reunidos Ra habló y dijo a Nun, '¡Oh tu que eres el más anciano de los dioses! observa a los hombres que he creado y como se han vuelto contra mí y contra el orden establecido', dime ´¿qué debería hacer contra ellos?, porque no infligiré castigo alguno mientras no haya oido tus palabras'. Entonces Nun contestó:' Mi hijo Ra, el más grande de todos los dioses, el más poderoso de los reyes, envía a tu hija contra aquellos que te atacan y amenzan'. Ra respondió.' Huirán a los desiertos y las montañas y se ocultarán y no podrán ser encontrados'. Pero los dioses y diosas se inclinaron ante él y dijeron 'Envia a tu hija, el poder de tu ojo, contra ellos'.
Así lo hizo Ra, y a su llamada acudió Sejmet,la más fiera de todas las diosas, aquella que con la rapidez de un león se avalanza sobre su presa, cuyo deleite es la matanza y que encuentra placer en la sangre, y a quien Ra ofreció el poder de su ojo. La sanguinaria diosa ataacó a los hombres y mujeres que vivían en la Tierra causando grandes matanzas. Los encontró en las montañas y valles y su sed de sangre parecía insaciable, mataba a todo el que encontraba en su camino y se alegraba con las grandes matanzas que provocaba. Ra observaba todo lo que Sejmet hacía y la mandó llamar preguntándole por su actitud, a lo que Sejmet contestó que cumplía la venganza por él decretada, regocijándose de ello. Durante muchos días las aguas del Nilo se volvieron rojas y Ra, observando la actitud de Sejmet sintió piedad por los hombres que él mismo había creado mucho tiempo atrás. Pero ni su poder ni el de ningún otro dios podían aplacar la furia sanguinaria de la diosa ni detener las muertes. Su sed sólo podía ser calmada mediante la destreza.
Ra entonces dijo: 'Traedme mensajeros rápidos como el viento de la tormenta, traedlos a mí.', y cuando los mensajeros llegaron les ordenó, 'Marchad a Elefantina y traedme el fruto que provoca el sueño, sed rápidos porque debeis volver en este mismo día'. El fruto era escarlata y carmesí y su jugo tenía el mismo color que la sangre de los hombres. Ra mandó a las mujeres fabricar grandes cantidades de cerveza, y así lo hicieron durante todo el día. Los mensajeros acudieron a la isla de Elefantina en la que obtuvieron el fruto y con la rapidez del viento regresaron a Heliópolis a la que llegaron ya de noche. En ese momento las mujeres ya habían preparado 7000 jarras de cerveza que Ra ordenó se tiñesen con el jugo del fruto traído de Elefantina de manera que pareciese sangre. Ra probó la mezcla y dijo,' Buena es esta cerveza, con la que yo protegeré y salvaré de la destrucción a la Humanidad.'
Ra ordenó que se tiñesen los campos del compuesto antes de que Sejmet atacase de nuevo. Al amanecer Sejmet comprobó que todo estaba bañado en sangre, posiblemente de los hombres que ella misma había matado y rugió como una leona hambrienta ruge antes de cazar a su presa. Creyendo que era sangre bebió la cerveza teñida, y lo hizo durante largo rato, mientras su cerebro se nublaba cada vez más por el efecto de la cerveza y el jugo de la fruta que provoca el sueño. En ese momento Ra comprobó que ese día no había matado a nadie, y a partir de entonces toda su furia se transformó en dulzura y se convirtió en la diosa Hathor. Ra ordenó que desde entonces se celebrase un festival del Nuevo Año para conmemorar la salvación de la Humanidad en el que se prepararían bebidas con el fruto que causa el sueño y su número sería igual al de sacerdotisas que le sirviesen.
Así la humanidad se salvó y Ra continuó gobernando. Pero llegaba el tiempo de dejar la Tierra y gobernar en los cielos. Ra, en su forma humana, iba perdiendo sabiduría. Continuaba reinando, y nadie podía heredar su poder, ya que este permanecía oculto en su nombre secreto, desconocido por todos salvo por él mismo.
El nombre secreto de Ra
Geb y Nut habían tenido 5 hijos nacidos en los epagómenos ( los 5 días que se añadían a los 360 del año civil, divididos en 12 meses de 30 días cada uno), según se explica en la historia de Osiris. Estos eran Osiris, Isis, Seth y Neftis. Isis, la Gran Maga, conocía todo lo que puede saberse sobre el Cielo y la Tierra excepto el Nombre Secreto de Ra, fuente de poder del dios. cada día Ra surgía del lado oriental del horizonte para realizar su viaje a través de los cielos y sumergirse en el lado occidental al atardecer, realizando su viaje nocturno por las regiones de la Duat, pero eran ya muchos los viajes que el dios había realizado y día a día envejecía un poco más. Cuando atravesaba las tierrras de Egipto su cabeza se balanceaba de lado a lado, su mandíbula temblabla y de su boca le caía la saliva que regaba la tierra. Entonces un día Isis recogió esta saliva y la mezcló con la tierra moldeando una serpiente, la primera cobra ( el ureo), que más tarde sería el símbolo de reyes y reinas. No necesitó emplear su magia para llevar a cabo esta creación, porque en la serpiente se encontraba la propia sustancia divina de Ra. Tomó la cobra y la situó en el camino que Ra recorria cada día desde el Este al Oeste.
Cuando Ra realizaba su viaje diario pasó por el lugar en el que Isis había dejado la serpiente y esta se irguió y rapidamente, en un movimiento justo y certero, mordió la carne de Ra transmitiéndole todo el fuego de su poderoso veneno. Y los dioses que le acompañaban en su comitiva le preguntaron, ¿Qué os ocurre señor?, pero Ra, el creador, el poderoso dios que había dado origen a todas las cosas y seres del mundo, no pudo responderles, porque desconocía lo que le había sucedido, la naturaleza del dolor y la criatura que le había mordido, porque él no había creado ni un animal como ese ni el dolor que en ese momento sentía. Cuando el veneno penetró en su cuerpo Ra gritó y su lamento se oyó desde oriente a occidente y todos los hombres y dioses por igual escucharon el terrible grito de dolor de su rey.
Ra hizo llamar a todos los que le seguían y les dijo:, 'Venid a mi, vosotros a quienes he creado, estoy herido por algo desconocido. No sé de donde proviene, yo no lo he creado, ¿qué es lo que me ha podido herir?, nadie conoce mi nombre secreto, el nombre que me transmite poder y que me fue revelado. ¿Es fuego?, ¿Es acaso agua?, llamad a los hijos de los dioses, a quienes poseen la destreza de la curación, a los que conocen el arte de la magia, a aquellos cuyo poder alcanza los cielos y decidles que acudan a mi.
Todos acudieron a la llamada del gran dios, pero sus artes no eran efectivas porque la serpiente estaba creada por la propia sustancia de Ra. Entonces Isis, la Gran Maga, la Sanadora, habló a su padre y le dijo: '¿Qué es esto? ¿Qué es lo que te ha sucedido?, oh padre divino, ¿tu propia creación se ha vuelto en tu contra? yo expulsaré el dolor que te aflige y lo haré por medio de mi magia'.
Ra contesto: 'Cuando viajaba a lo largo de mi camino, cuando atravesaba Las Dos Tierras, en mi viaje diario, una criatura no creada por mi me mordió. ¿Es agua?, ¿Es fuego?. Yo siento el frío en mi cuerpo como el agua, siento el calor del fuego, todos mis miembros tiemblan y el sudor corre por mi cuerpo como lo hace por el de los hombres los calurosos días del verano.' Isis nuevamente habló y ahora su voz era cálida y reconfortante:' Dime, oh Señor, tu nombre, tu verdadero nombre, el nombre secreto que sólo tu conoces, porque solamente vivirá el que es llamado por su verdadero nombre'. Y Ra contestó con todos los nombres que poseía: 'Soy el creador del Cielo y la Tierra, de las montañas, la Fuente de las Aguas, el creador de los Secretos de los Dos Horizontes, soy la Luz y la Oscuridad, el creador de las horas, del día y la noche, del Nilo. Soy Jepri por la mañana, Ra al mediodía, y Atum por la tarde.'
Pero Isis conocía ya todos esos nombres al igual que el resto de la Humanidad, en tanto Ra seguía guardando dentro de sí su nombre oculto. Mientras, el dolor iba creciendo y el veneno corría a través de sus venas como el fuego. Entonces Isis, se dirigió nuevamente a Ra diciéndole: 'No son esos los nombres que necesito para curarte, es necesario que me digas tu nombre secreto, que sólo tú conoces. Dime tu verdadero nombre para que el veneno pueda ser expulsado de tu cuerpo, porque sólo aquel cuyo nombre conozco puede ser sanado con mi magia.' Ra estremecido por el dolor que iba creciendo por momentos dijo:' Acércate Isis, ven aquí y deja que mi nombre, pase de mi pecho al tuyo'. Cuando el nombre pasó del corazón de Ra al corazón de Isis esta dijo: ' Por el nombre que yo conozco expulso el veneno que hay en tu cuerpo', y Ra sanó y obtuvo la paz. Pero desde entonces ya no pudo gobernar la tierra y lo hace en el cielo por el que navega a lo largo del día de oriente a occidente en su barca y por la noche atraviesa las oscuras regiones de la Duat a las que da luz a su paso.