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TRANSITO:
ESTADISTICAS OFICIALES DE CAPITAL FEDERAL
Insólita
caída de la cantidad de multas en el tránsito
La
mayor sorpresa está en las de exceso de velocidad. En agosto de
2001 hubo 100.556; en el mismo mes de 2002, sólo 6. Y en el total
de infracciones hay una baja del 58,6 por ciento.
Alguien puede creer que en una ciudad como Buenos Aires —donde
circula 1.600.000 autos por día— se labren en un mes sólo 14 multas
por exceso de velocidad? Las estadísticas de actas de la Dirección General
Administrativa de Infracciones del Gobierno porteño lo certifican. Pero
eso no es todo: de allí surge que esas 14 multas que se hicieron en mayo
a automovilistas que iban más rápido de lo permitido son muchas, en comparación
con las 6 que se hicieron en agosto.
Estas cifras adquieren una dimensión aún más insólita si se las compara
con las multas hechas por idéntico motivo en el mismo período del año
pasado. En mayo de 2001 se hicieron 23.009 actas por exceso de velocidad
—contra las 11 de este año— y en agosto de 2001, 100.556,
contra las 6 de agosto último.
El total de infracciones de tránsito realizadas en el período enero/agosto
de este año es de 425.187. En el mismo lapso de 2001 se hicieron 985.045.
Es decir, la caída global es del 56,8 por ciento.
Otra baja notable se dio en el estacionamiento sobre la mano izquierda.
En agosto de este año se hicieron 3.702 actas. En agosto 2001, 20.798.
Esta gran diferencia no la explica la caída en la circulación de autos:
se calcula que hay un 20 por ciento menos que el año pasado. Tampoco lo
hace la escasez que dice tener la Policía de Tránsito: no más de 80 hombres
por día, abocados también a cortar las calles cuando hay manifestaciones.
Según los especialistas, mucho menos se debe encontar en estos datos una
revolución en la conciencia ciudadana de los porteños. Como se explicó
el domingo pasado en Clarín, hace 10 años que no existe una campaña de
prevención vial que lleve a una mejora en la forma de actuar de los conductores.
Y la simple observación realizada en dos esquinas de la ciudad alcanza
para comprobar con qué impunidad los conductores violan la luz roja, paran
sobre las sendas peatonales, doblan en forma no permitida y estacionan
en lugares prohibidos
A pesar de los 10 días de insistencia de Clarín por obtener una explicación
oficial en el tema de la caída de las multas, ningún funcionario del Gobierno
de la Ciudad respondió. El subsecretario de Tránsito y Transporte es el
ingeniero Horacio José Blot. El área depende de la Secretaría de Obras
y Servicios Públicos, a cargo del ingeniero Abel Claudio Fatala.
Un funcionario sólo alcanzó a decir, sin que se mencionara su nombre:
"Lo que pasa es que la empresa que hace los controles fotográficos está
presionando para que se renegocie el contrato".
Voceros de la empresa encargada del control fotográfico del tránsito (Siemens
Itron Business Services) confirmaron que se está renegociando el contrato
firmado en el 2000 y en dólares. "Pero eso no explica todo", afirmaron.
Desde la óptica empresaria, la pelea con el Gobierno porteño tendría varios
frentes, además del frente mayor que sería la renegociación del contrato.
Una fuente empresaria dijo: "Hasta enero de 2001 nosotros sólo hacíamos
las fotos y otra empresa procesaba las multas. Luego se firmó un contrato
para que nosotros hagamos ese procesamiento. Ese contrato lo firmaron
todos, excepto Abel Fatala. En agosto de este año, al cabo de doce meses
de estar haciendo este trabajo, el Gobierno porteño desconoció el contrato
y nosotros perdimos la suma de dos millones de dólares".
Otro problema, según estas fuentes, sería la falta de permiso para estacionar
en lugares no permitidos, que dicen necesitar las camionetas que llevan
las cámaras caza-infractores. "Además, el Gobierno te indica dónde tenés
que ir a hacer las multas o dónde tenés que parar las camionetas", se
quejan.
El año pasado Siemens Itron hizo en promedio unas 80.000 actas por mes
por exceso de velocidad. ¿Cómo explican las únicas 6 de agosto de 2002?
"Nosotros estamos saliendo, no tanto como antes, pero estamos saliendo
porque de lo contrario se caería el contrato", se sinceró la fuente. "No
podríamos hacer solamente 6. Evidentemente no están procesando todas las
actas que nosotros confeccionamos".
Analizado estrictamente desde el punto de vista económico, lo que sucede
parece no ser un negocio para nadie.
Para la Ciudad no lo es porque recauda menos. Para la empresa tampoco
porque, dicen, sólo cobran por cada multa pagada por el infractor.
Pero además está el costo cultural. En el trabajo de observación que hizo
Clarín en dos esquinas cualquiera de la ciudad, se ve claramente que la
ausencia de control está instalada en la mente de los conductores. Si
no fuera así, ¿cómo puede alguien estacionar debajo de un cartel que indica
que está prohibido estacionar en ese lugar, a esa hora?
Con los sorprendentes números que justifican esta nota —como esos
que dicen que en agosto se labró un total de 29.803 actas contra las 196.531
de agosto del año pasado— ¿qué mensaje recibirá el automovilista
que se cree pícaro? "Viole, viole, que no tendrá sanción...".
Gabriel
Giubellino, Clarin, Domingo 20 de octubre de 2002
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