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SOSPECHAS
POR EL CRECIMIENTO DE UNA EXPORTACION NO TRADICIONAL
Suben impuesto para frenar el robo de cables de luz y teléfono
El
Gobierno aumentó las retenciones a la exportación de cobre.
Las privatizadas sospechan que los cables que les roban se funden luego
en lingotes para ser despachados hacia el exterior.
El
Gobierno aumentó los impuestos a las exportaciones de cobre buscando frenar
el robo de cables. Aunque el país no es un exportador tradicional en ese
rubro, en el primer semestre del año ya se habían despachado al exterior
195 millones de dólares de ese metal.
De hecho, la Argentina importa casi todo el cobre que usa. Pero mientras
las telefónicas y la distribuidoras de electricidad acusan una suba de
robos de cables, las exportaciones del metal subieron un 16,5% en los
primeros seis meses del año respecto al 2001, según el INDEC.
"En el primer semestre del año se exportaron 4.500 toneladas de cobre,
y éste no es un país productor —acusó Juan Carlos Masjoan, presidente
de Telecom—. No es más que seguir la cadena, ver quién exportó,
quién fundió ese metal, hasta llegar al cable. Eso lo tiene que hacer
el Estado".
Aunque las cifras que esgrime Masjoan no coinciden con las del INDEC,
el tema ya generó preocupación en el Poder Ejecutivo. Fue cuando, a principios
de año, cuatro cámaras empresarias de metales denunciaron ante el gobierno
que había desabastecimiento de chatarra de cobre. En julio, el ministerio
de la Producción (que depende de Economía) decidió subir las retenciones
sobre las exportaciones de chatarra de cobre y bronce del 5 al 20%. Al
respecto el secretario de la Pequeña y Mediana Industria, Julio Massara
—que fue quien recibió las quejas empresarias—, indicó a Clarín
que el aumento de las retenciones fue una medida necesaria porque los
empresarios nacionales estaban denunciando que "se estaba exportando cobre
en lingotes". Es decir, podría estarse fundiendo todo tipo de cobre para
venderse a precio dólar en el resto del mundo.
"La medida fue para controlar la salida indiscriminada de la chatarra
de metales y la subfacturación. En el país, como en todo el mundo, muchas
industrias se alimentan del reciclado de la chatarra de cobre y otros
metales", agregó Arturo Garabelli, coordinador del área de defensa pyme
de la Secretaría Pyme.
Según Masjoan, el principal foco de robo de cables para Telecom está entre
Escobar y Don Torcuato. "Pero en la zona sur del Gran Buenos Aires dicen
que es peor aún", señaló el martes durante el coloquio de la telefonía
en Cicomra.
En Edesur se quejan de delitos similares. "En los primeros siete meses
de 2002 se produjeron 535 incidentes de robo de cables de cobre, pero
sólo en la primera quincena de agosto se sucedieron 70 casos, equivalentes
a 1.300 metros de la red de baja tensión", dijo Daniel Martini, gerente
de comunicaciones de la empresa.
En Edesur dicen que también están aumentando los robos en Capital Federal
(Lugano y Mataderos). Y precisan que "esto es una problemática de 2002.
No existía previamente. La mayor parte de estos hechos representan cortes
a clientes que amanecen sin luz, nos llaman y cuando va la cuadrilla descubre
que se robaron los cables que bajan desde el poste de luz hacia los medidores
de toda la cuadra", agregó Martini.
Puestos a analizar el impacto de las retenciones a las exportaciones,
Oscar Polverini, director de Promoción de las Exportaciones de la Secretaría
de Industria y Comercio, dijo que "aún nos falta controlar los precios
de las exportaciones".
Pero, en tanto, el mayor crecimiento de las exportaciones de cobre del
país se concentra en la chatarra de cobre que pasó de U$S 2,5 millones
en 1998 a US$ 10,4 millones en 2001. Y sólo en "los dos primeros meses
de 2002 alcanzó los 1,3 millón de dólares", señala un informe de la Dirección
de Promoción de las Exportaciones.
Clarin,
29 de agosto de 2002
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