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Un año para olvidar
La venta de textos escolares cayó hasta un 70 por ciento
El año próximo, muchas editoriales bajarán los precios
y reducirán las novedades
Cada vez más docentes reemplazan textos por fotocopias
El mercado manejaba hace tres años $ 120 millones
La cifra no llega hoy a $ 40 millones
Para las editoriales de textos escolares 2002 será un año
para olvidar. La devaluación, los aumentos en los costos y la crisis
económica generalizada provocaron una caída estrepitosa
de las ventas que, según admitió la Cámara Argentina
del Libro, llegó en algunas editoriales al 70% y en la mayoría
rondó el 50% con respecto al año anterior.
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Tras un 2001 difícil, en el que la facturación se había
reducido un 30%, la mayoría de las empresas apostó fuerte
este año a las novedades.
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Ahora, con buena parte del stock todavía en sus depósitos
y la perspectiva de un 2003 difícil, la estrategia será
más cauta: la mayoría afirma que el año que viene
bajará los precios de ciertos productos -este año hubo aumentos
de hasta el 30%- y reducirá la cantidad de novedades.
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"Hace tres años este mercado manejaba unos $ 120 millones
de pesos y hoy no llega a $ 40 millones", sintetizó a LA NACION
Osvaldo Cesarini, presidente del grupo Editores de texto de la Cámara
Argentina del Libro. En el país hay unas 30 empresas que editan
libros escolares, la mayoría en manos de capitales extranjeros.
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"La crisis encontró a las editoriales más grandes endeudadas
en dólares en el exterior, con toda la producción para vender.
Eso, sumado a la caída de las ventas y al desfase de costos, generó
despidos y achiques", describió. Así, muchas casas
editoriales redujeron sus áreas de diseño y edición
en previsión de un 2003 sin muchos lanzamientos.
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En A-Z Editora reconocieron la caída, aunque afirmaron que fue
algo menor al promedio del mercado. "Este año fue muy fuerte
la caída en el uso de libros de texto. Los docentes no los piden,
algunos piden los mismos que el año anterior o se fotocopian. Las
ventas caen porque se consumen menos libros", dijo a LA NACION Diego
Barros, gerente del Departamento de Didáctica.
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Cesarini coincidió: "Al deterioro de la economía se
sumó este año la desvalorización de la importancia
de estudiar con libros", dijo, y lo señaló como un
fenómeno cultural generalizado: "En las escuelas más
pobres no se piden libros porque los padres no tienen ni siquiera para
comprar comida, pero tampoco se piden en muchas escuelas donde se pagan
cuotas altas".
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50 de cada 100
En el Grupo Santillana fueron más optimistas y calcularon la baja
en la compra de textos escolares en un 35%. "Si el año último
77 de cada 100 chicos compraban libros de texto, este año lo hicieron
50 de cada 100 ", calculó Guillermo Bargna, gerente comercial
de la editorial.
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En Kapelusz ya están pensando en reducir precios el año
que viene para facilitar las ventas. Marta Guerzoni, directora editorial,
contó que continuarán con la adecuación de los productos
a las restricciones. "Este año creamos el Equipo K, un sistema
modular de libros que el docente puede adquirir según las áreas
que le interesan. Son económicos y se vendieron mucho este año."
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También en Aiqué prevén cambios. "Este año
sacamos Los Requetelibros, para primero, segundo y tercer grados, con
tres elementos: libro, diccionario y cuaderno de actividades. En 2003
reuniremos todo en un solo libro, que será más económico",
anticipó María José Sucarrat, coordinadora de marketing.
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En la editorial hacen un balance positivo: "Considerando la situación
general no nos fue tan mal. Tuvimos muchas novedades y eso ayudó",
dijo. Por eso están pensando en apostar a los lanzamientos en 2003.
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Lo mismo hará Estrada -una de las pocas editoriales de capitales
argentinos-, sobre todo de primero a sexto grado, los segmentos de mayores
ventas. Según Alfonso Paz, responsable comercial, este año
facturaron 10% más que en 2001, gracias a "Vamos juntos",
el libro más vendido del mercado para primer ciclo, "que compensó
la caída del resto".
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"La reactivación del sector recién se verá en
2004", afirmó Cesarini, y, en tanto, propuso alternativas:
"Una salida es la vuelta a la biblioteca. Con una inversión
no muy grande, muchas escuelas podrían actualizarla y tener una
buena cantidad de libros para sus alumnos".
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Por Raquel San Martín, La Nacion, 18 de octubre
de 2002
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