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LA
DEUDA DEL TERCER MUNDO: UN LASTRE SOBRE LAS ECONOMIAS
América latina ya pagó casi cinco veces la deuda externa original
Desde 1982 abonó US$ 1,4 billón. Pero debe aún
por intereses casi tres veces la suma inicial. Buscan llevar el tema a
la Corte de La Haya.
Es el mundo al revés. Hay en México 33 millones de personas analfabetas
pero el país paga por su deuda 2,5 veces lo que invierte en educación.
Y eso, pese a que entre 1982, cuando su moratoria desató la "crisis de
la deuda" en toda la periferia, y en el 2000 México ya pagó casi medio
billón de dólares (478.000 millones) por capital e intereses. Así lo informan
los propios datos del Ministerio de Hacienda mexicano.
En 1982, México debía al exterior US$ 57.000 millones, y dos décadas después,
152.000 millones, una cantidad que triplica lo que ya ha pagado. La consecuencia
de este hecho es que, apenas nace, cada nuevo mexicano debe 1.570 dólares.
En casi todos los países del sur se repite el esquema: a lo que debían
hace 20 años se le suma ahora otros débitos varias veces superiores a
los originales, pese a que en el curso de los años transfirieron cifras
por encima del capital inicial adeudado a través de intereses girados
y las reprogramaciones de pagos que hubo en ese lapso.
Según datos del Banco Mundial, la CEPAL (Conferencia Económica para América
latina) y el Comité por la Anulación de las Deudas del Tercer Mundo América
latina ya pagó en los últimos 20 años
US$ 1,4 billones. Todo el llamado "Tercer Mundo" junto a los países de
Europa del Este abonaron más de US$ 4 billones en el mismo período. Esto
significa que hubo una transferencia de recursos equivalente a más de
seis veces la deuda original, pese a que hoy deben igual un promedio de
cuatro veces más. América latina abonó 1,4 billón desde el 82, lo que
representa casi cinco veces su deuda original, pero aún debe alrededor
de tres veces más.
Tras el default argentino y las turbulencias económicas en el cono sur,
varios organismos internacionales reforzaron su campaña para plantear
el tema ante cortes de justicia internacionales cuestionando su ilegalidad
y usura.
Atilio Alterini, decano de la Facultad de Derecho de la UBA, dijo a Clarín
que los Consejos Superiores de las universidades de Buenos Aires, Rosario
y Córdoba sugirieron al Gobierno presentarse en la Corte Internacional
de La Haya reclamando una opinión consultiva sobre la legitimidad o ilegimitidad
de la deuda.
"Hay principios del derecho internacional —dijo— violados:
el que alude a la usura; el que repudia todo abuso sobre la debilidad
del deudor; y otros más ligados a los derechos humanos, con los desastrosos
efectos sociales que provoca la deuda", como malnutrición y mortalidad
infantiles, situación de jubilados y el desempleo como conculcación del
derecho al trabajo.
El peso del endeudamiento hizo que Argentina, como recientemente Ecuador,
Rusia y Pakistán, declarara el default. No es la primera vez que ocurre.
EE.UU. no pagó deudas a España cuando le arrebató Cuba a fines del siglo
XIX.
En 1914, en plena revolución mexicana, Emiliano Zapata y Pancho Villa
suspendieron el pago de su deuda externa y recién en 1942, tras el gobierno
nacionalista de Lázaro Cárdenas, los acreedores debieron admitir una quita
del 80% del capital a valor de 1914. En la crisis del 30, Brasil, Bolivia,
Ecuador y una docena de países más suspendieron sus pagos. La excepción
regional fue Argentina que, al igual que en su crisis de 1890, siguió
"honrando" sus deudas.
También en la crisis de 1982 hubo moratorias latinoamericanas, pero los
acreedores presionaron y dividieron el frente deudor. Con el Plan Brady
reciclaron, y aumentaron, los pagos. A diferencia de la primera mitad
del siglo, ahora las suspensiones (como parece ser el caso argentino actual,
al menos en la intención oficial) no duran más de un año y no obedecen
a estrategias de repudio o denuncia.
Pero el tema ha vuelto a escena. En el Congreso argentino hay proyectos
de ley para recurrir a la Corte de La Haya. Y entidades como Diálogo 2000,
Jubileo Sur o la Asociación Interamericana de Juristas ya plantean estrategias.
Con apoyo de instituciones canadienses y de otras latitudes, forman un
Tribunal Internacional de los Pueblos sobre la Deuda que integran el premio
Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel y dirigentes latinoamericanos,
asiáticos y africanos.
En el caso argentino, en el reciente Foro Social Mundial de Buenos Aires
se reclamó una auditoría caso por caso para analizar la legalidad de la
deuda, en la línea de las denuncias presentadas oportunamente por el fallecido
abogado argentino Alejandro Olmos, que obtuvieron un fallo contundente
en julio de 2000, sin condenas en razón de prescripción. La causa demostró
el período de origen del endeudamiento "forzoso" durante la última dictadura
militar.
El
dinero que debe la Argentina
Hace nueve meses que Argentina entró en default, pero por intereses
y capital pagados a organismos ya giró este año US$ 3.000
millones. Según el Ministerio de Economía, al 31 de marzo
de 2002 la deuda pública nacional (sin contar provincias ni sector
privado) ascendía a US$ 112.616 millones, de lo cual más
del 60% es externa y el resto, interna.
Para el
economista Alejandro López Mieres, ese número esconde una
"alquimia" producto de la pesificación, que disminuyó
una parte de la deuda en dólares sometida a legislación
local. "Es más fiable el número de US$ 144.000 millones
que había a diciembre de 2001", dijo. Como quiera que sea,
el monto es uno de los mayores del mundo por país.
Julio
Gambina, de Attac Argentina (el movimiento global que lucha por imponer
un impuesto a los capitales especulativos) y la Federación Judicial
Argentina, dijo que "entre 1976 y 2001 se pagaron US$ 139.000 millones
por capital e intereses, casi lo que debemos hoy". En la dictadura
la deuda más que se triplicó, con Alfonsín "subió
44% y con Menem, 123%", pese a un plan Brady presentado como de "reducción
de deudas" en parte vía privatizaciones. Luego, con la Alianza,
los canjes de títulos patearon para adelante los vencimientos pero
a un alto costo.
Para Atilio
Alterini, decano de Derecho de la UBA, "un fallo de la Corte de La
Haya sería vinculante para el FMI y el Banco Mundial porque ambos
son organismos de la ONU". Y recordó: "José M.
Ruda, que en los 90 presidió del Tribunal de La Haya, le comentó
al embajador Miguel Espeche Gil que, si la Argentina en esa época
presentaba un reclamo, 10 de los 15 jueces fallarían a su favor.
Entonces, Argentina estaba ''de fiesta''. Hoy, cuando la situación
es mucho peor, todo indica que habría todavía más
posibilidades".
LA
DEUDA DEL TERCER MUNDO: ERIC TOUSSAINT, JEFE DEL COMITE POR LA ANULACION
DE LAS DEUDAS "Hay antecedentes jurídicos de débitos externos anulados"
Toussaint sostuvo que se registraron a fin del siglo XIX y a inicios del
XX. El dirigente de Bélgica estimó que un perdón de las deudas internacionales
no provocaría un terremoto financiero internacional.
Toda la deuda del Tercer Mundo representa menos del 5% de la deuda de
todos los países del mundo, ya que los que más deben son EE.UU., Europa
y Japón. La deuda externa del Tercer Mundo es menos de la mitad de la
deuda pública. Perdonarla no causaría ningún terremoto financiero internacional".
Lo dice Eric Toussaint, un belga que lidera el Comité por la Anulación
de las Deudas del Tercer Mundo y que en octubre vendrá a Argentina a presentar
su libro La bolsa o la vida. Desde Bélgica, dijo a Clarín a través de
una entrevista telefónica: "Hay antecedentes jurídicos internacionales
de deudas anuladas, como a fines del siglo XIX (cuando Cuba pasó del poder
español al estadounidense) o en la década del 30, cuando varios países
no pagaron sus compromisos".
—¿Qué viabilidad tendría ahora ir por esas
deudas a la Corte Internacional de Justicia de La Haya?
—Nosotros pedimos la anulación en distintos foros, en especial en
el marco de Naciones Unidas, y los países acreedores no hicieron nada.
Se juntaron para el Jubileo 2000 más de 24 millones de firmas y no pasó
nada. Argentina podría llevar el tema a La Haya, un tribunal que entiende
en litigios entre Estados. Los capitalistas argentinos han fugado divisas
como si fuera un deporte nacional, pero el país emitió deuda con avales,
por ejemplo del Tesoro de Estados Unidos. Está en condiciones de presentarse,
aunque hoy muchos tenedores actuales de los bonos sean personas particulares.
—¿Qué casos históricos se destacan?
—En 1922 hubo un fallo que benefició a Costa Rica anulando su deuda
porque había sido contraída por una dictadura anterior; los bolcheviques
hicieron lo mismo por deudas del zarismo. Bien, Argentina tuvo un alza
de su deuda durante la dictadura de 1976/83 y después reprogramaciones
sobre esas deudas originales. Si se acepta el litigio, podría haber una
instancia de arreglo de la deuda. El caso argentino, y es una oportunidad
que hasta ahora el gobierno de Eduardo Duhalde desaprovechó, podría servir
como iniciativa internacional. Claramente, Argentina es uno de los eslabones
débiles de la cadena del endeudamiento internacional. Ahora voy a viajar
a Timor, el último estado nacido en la comunidad mundial. Ellos no tenían
deuda y ya el Banco Mundial y el FMI, en vez de propiciar donaciones para
ayudar a su construcción, lo quiere endeudar para iniciar la cadena. Justamente,
me invitaron para estudiar cómo evitarlo.
—Un argumento jurídico que quiere usarse es
la usura, ¿por qué?
—Como dijo el Tribunal Internacional de los Pueblos, hubo una decisión
unilateral de los EE.UU. a fines de los 70 de subir la tasa de intereses
del nivel histórico de 4 a 6% a más de 20% en pocos meses. Fue una traición
de la buena fe de contratos. En los 80 se elevó la prima de riesgo y el
PNUD, agencia de Naciones Unidas, dijo en 1992 que "durante los años 80,
cuando la tasa de interés era del 4% en los países industrializados, los
países en desarrollo soportaban una tasa de interés efectiva del 17%.
Y esto siguió cada vez peor. Con la crisis del sudeste asiático, Rusia,
Brasil y Argentina las tasas llegaron a niveles increíbles."
Clarin, Lunes
16 de setiembre de 2002
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