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A partir de las 22 hs. comenzo timidamente a escucharse el golpe de alguna
cacerola.
En algunos minutos se sumaron bocinazos. A las 12 de la noche miles de
cacerolas retumbaban en todo el ambito de la ciudad de Buenos Aires.
Miles de vecinos comenzaron a reunirse espontaneamente en la interseccion
de las principales avenidas.
Asi comenzaron a formarse columnas que avanzaron de los mas distantes
barrios porteños hacia el Congreso Nacional y el centro historico
de la ciudad, la Plaza de Mayo.
Uniendolos una sola consigna: «Que se vayan!!!»
CONTRA TODA LA CLASE POLITICA
Miles de ciudadanos denostaban contra el Presidente Fernando de la Rua,
su Ministro de Economia Domingo Felipe Cavallo y toda la dirigencia politica
del oficialismo y de la oposicion. Asi se escuchaban duros epitetos no
solo contra los nombrados sino tambien contra prominentes dirigentes de
la oposicion como el Gobernador Ruckauf, el Senador Duhalde, el ex presidente
Menem y todo aquel que detente o haya detentado un cargo publico.
El grito unanime unio a todos: CORRUPTOS, LADRONES, INEPTOS, HIJOS DE
PUTA, VAYANSE y ARGENTINA, ARGENTINA!!!
A la 1 de la mañana y con miles de personas frente a: la casa de
Domingo Cavallo, la Casa de Gobierno, el Congreso Nacional, la residencia
presidencial de Olivos y la Plaza de la Republica, se conocio que el Ministro
Cavallo habia renunciado. Sin embargo, la gente siguio sin moverse.
A la 1,30 el cacerolazo y la protesta se generalizo a las principales
ciudades del conurbano y el interior del pais.
Hombres, mujeres y niños, familias y hasta mujeres embarazadas
expresaron su repudio con cacerolas y sartenes, banderas argentinas y
textos de la Constitucion Nacional; pacifica y tozudamente.
Sin actitudes violentas pero demostrando su hartazgo e indignacion, su
ejemplo incito a otros muchos a sumarse con unas "ganas" demoradas
ya hace tiempo y apuradas por la ansiedad de manifestarlas con orgullo,
lagrimas, insultos y burlas.
Sin embargo esta convocatoria espontanea y pacifica, unida por un sentimiento
comun, fue desvirtuada por la irrupcion de unos pocos manifestantes de
izquierda que comenzaron a provocar destrozos, quemando las palmeras de
la plaza, provocando un incendio en el Ministerio de Economia, la ocasion
fue aprovechada por inadaptados y oportunistas que se encargaron de destrozar
frentes de negocios y bancos poniendo irresponsablemente en peligro la
vida de los vecinos. Esta situacion obligo a la intervencion policial
sucediendose corridas y dispersion de la multitud asustada ante el cariz
que tomaban los acontecimientos. De todos modos, esta ruinosa intervencion
no logro empañar esta historica movilizacion del pueblo argentino:
ciudadanos que reunidos sin haber sido convocados por partidos politicos,
sindicatos ni pseudos y demagogicos lideres ni organizaciones de ningun
tipo hicieron tronar el famoso "escarmiento", apurando la demanda
"ante Dios y la Patria" y, sobre todo, haciendo oir a viva voz
su "Grito Sagrado".
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