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Semanario Nuevo Cronista "La
difícil situación social tuvo su eco en la ciudad" |
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Mercedes
no fue ajena al conflicto a nivel nacional del miércoles 19 de
diciembre, ya que manifestantes intentaron saquear el supermercado Disco
- La policía repelió el ataque con balas de goma y gases
lacrimógenos -La tensión se superó durante la madrugada.
Todo comenzó cerca de las 18 horas. Si bien durante la mañana el clima de tensión iba creciendo por los sucesos que se iban desarrollando en el conurbano bonaerense y en las distintas provincias, recién a la tarde los hechos se precipitaron de una manera por demás de dramática. Dos, cuatro, diez, veinte y hasta cincuenta policías se fueron acumulando paulatinamente en las puertas del supermercado Disco para tratar de defender esta propiedad de un supuesto ataque que se estaría preparando en la zona. Las noticias que llegaban desde Luján daban cuenta de que Disco y Norte habían sufrido saqueos y que la oleada de violencia organizada se venía desde aquellos pagos hasta la ciudad. Nunca se podrá establecer si esta idea era cierta o no, pero lo que sí se puede afirmar es que esto se convirtió más que nada en una psicosis, ya que la realidad marca que nada de esto sucedió, aunque tampoco fue una tarde noche tranquila. La gente se comenzó a acumular en las puertas del Disco. La proporción marcaba que había más curiosos que personas con intenciones de entrar por la fuerza al supermercado, pero esta relación se fue modificando y poniendo a la inversa con el correr de los minutos. Mientras tanto la policía se seguía acercando hasta la esquina que conforman las calles 18 y 29 para tratar de prevenir cualquier hecho de violencia, que por esas horas pasadas las 19 se apreciaba como poco probable. Existía un clima demasiado tenso que se trasladó a todo el centro de la ciudad: los comercios cerraron sus persianas cerca de las 19 por temor a que los rumores que hablaban de un saqueo mayor se hicieran realidad. En la esquina del Disco empezaron a acumularse, con la firme intención de saber qué pasaba, los integrantes de la Comisión de Vecinos Autoconvocados. Monetta, Riccilo y hasta mercadistas como Melía charlaban sobre las consecuencias de lo que estaba pasando y hacían pronósticos de cómo se iba a desatar el conflicto en la ciudad. Falsa alarma El clima se iba tensionado en las cecanías del Disco, ya que se comentaba que la villa miseria ubicada en la localidad de Gowland venía marchando hacia la ciudad para tratar de cargar contra las instalaciones de los supermercados. El concejal Silvio Bertera y el secretario del intendente Eduardo Cerulli desmintieron tal suceso, ya que ellos venían desde Gowland y allí estaba todo tranquilo. Se trató una vez más de parte de la psicosis que empezó a marcar a los mercedinos, que creían que se venían alborotadores desde otros lugares, cuando en realidad los que se iban acercando hasta las calles 18 y 29 eran vecinos de distintos barrios populosos de Mercedes. Cerca de las 19.30 una llamada al celular del cronista Walter Anido alertaba sobre el inicio de un saqueo en el mercado de Miguel Valerga, ubicado en la calle 34 entre 29 y 31. Todos los cronistas se trasladaron de inmediato hasta ese lugar, pero al llegar se percataron de que se trataba de una falsa alarma. Según comentó el dueño del mercado se trató de una circunstancia confusa, ya que su hermano que se encontraba en el negocio se asustó con la llegada de mucha gente extraña al negocio de calle 34. "Como los demás supermercados estaban cerrados la gente se vino a comprar acá y es por eso que me hermano se asustó, ya que a muchos no los reconocía", aseguró el mercadista. Todo se descontroló La policía mientras tanto ya comenzaba a disipar a los grupos de vecinos que se iban agrupando en la zona aledaña a Disco por temor a que el desborde se concretara. La tensión crecía y la policía ya empezaba tomar puntos clave para prevenir cualquier hecho de violencia: se posicionaban sobre la 16 y 29 y empezaban a cortar el tránsito hasta la calle 20. Todo se iba convirtiendo en un clima de gran tensión, que provocaba que el nerviosismo ya se empezara a sentir de manera más aguda entre los manifestantes y la policía. El descontrol no tardó en llegar. Un grupo de personas quiso avanzar sobre las instalaciones del Disco, que estaban virtualmente sitiadas, pero fue repelida su actitud por los uniformados ubicados en la esquina del supermercado, que a través de gases lacrimógenos y balazos de goma dispersaron el lugar. Los manifestantes se dispersaron no sin antes hacer conocer su poder de fuego, ya que los policías fueron atacados con algunos disparos. "Nos atacaron con armas de fuego, pero por suerte no pasó nada", comentó el subcomisario Abel Alí, al mando del operativo. Los curiosos que estaban en la zona desaparecieron del lugar de manera rauda y la avenida 29 quedó en virtual estado desértico ante el avance de los policías que lograron dispersar a las personas agolpadas en las cercanías. Todo se descontroló, pero la policía logró desactivar el intento de saqueo al supermercado, aunque no todo iba a quedar allí. Noche de peligro Luego de que los manifestantes fueran dispersados, quienes buscaban hacerse de mercadería del Disco se dividieron en varios grupos y ocupaban la labor policial en varios frentes. Había un treintena de muchachos en la 29 y 12 y había también otro grupo numeroso en la 25 y 12. También al momento de desactivarse la manifestación en la 29 y 18 la dispersión trajo resultados colaterales no deseados: algunos forajidos destrozaron la vidriera de Los 5 hermanos y se llevaron algo de ropa. Además robaron la estación de servicio de la calle 33 y 20 e intentaron vulnerar algunos comercios alejados del centro. La policía, una vez superada las 22 horas, desplegó fuerzas también en los mercados alejados del centro de la ciudad y montó guardia en los lugares posibles de conflicto. Por el momento parecía todo controlado, aunque aún existía un grupo de personas que se mostraba poco conforme con la intención policial. De pronto se escucharon unos disparos y tan sólo segundos después un patrullero que se acercaba a la puerta del Disco proveniente del puesto instalado en la 29 y 12. El móvil policial había recibido varios disparos con armas de fuego y uno de los impactos había destrozado la luneta trasera del vehículo, cuyos ocupantes habían salido ilesos de milagro nada más. Los móviles policiales se duplicaron y comenzaron las detenciones masivas de jóvenes que estaban alborotando en la vía pública. Las camionetas policiales marchaban por la 29 con muchos detenidos en su parte trasera, al tiempo que la tensión se iba disipando en el lugar del conflicto mayor. La noche fue superada sin grandes inconvenientes por parte de la policía y ningún hecho de violencia sucedió. Se trató de un miércoles negro en todo el país, con una insubordinación popular que acabó con la gestión del ministro Domingo Cavallo y que en Mercedes tuvo ribetes nunca vistos por esta ciudadanía, pero que no llegaron a suceder de manera más grave, como sí lo fue en lugares como Moreno, General Rodríguez o Luján.
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