|
|
CONSUMO:
EL IMPACTO DE LA CRISIS
La clase
media hoy recorta, pero resiste
Busca
mantener hábitos de consumo, pero bajando el gasto. Así
usa 14,7% menos el celular, pero trata de mantenerlo. No cambia los chicos
de escuela. Pero los viajes al exterior caen 53 por ciento.
Con una inflación que ronda el 40% y salarios congelados, la
clase media tuvo que hacer sus propios ajustes. A diferencia de los niveles
socioeconómicos más bajos, donde el achique fue obviamente más contundente
e incluyó los alimentos, los estratos medios, también se sumaron a la
política de recortar. Pero se resisten a eliminar aquellos gastos que
los definen como clase: colegio privado, cosméticos o salidas.
Según la canasta calculada por la Fundación FIDE, una familia tipo de
clase media-media baja, en el Gran Buenos Aires, necesitó en setiembre
$ 1.437,76 para saldar sus gastos. En enero, necesitaba un 41% menos.
"Aunque habría que sumarle otros gastos que tiene gran parte de la clase
media, y no están incluidos en la medición, como el alquiler, la prepaga
o la nafta para el auto", explicó Mercedes Marcó del Pont, economista
de la entidad.
Aunque el concepto de clase media no está científicamente delimitado,
se trata del sector de la población que percibe, por mes, entre 750 y
2.500 pesos, según Artemio López, de la consultora Equis. Y que, durante
la convertibilidad, podía acceder a determinados consumos que hoy empieza
a recortar. Estos son algunos de los cambios más notorios de un segmento
que pasó de ser el 70% de la población, hace una década, al 30%. Porque
el resto, se va camino a convertirse en pobre.
1. Gratificaciones inmediatas. De la mano de la inflación, mucha gente
prescindió de comprar en los shoppings. Según el INDEC, las ventas en
29 centros comerciales de la Capital y el conurbano fueron en agosto un
20,8% menores que en el mismo mes del año pasado. En cambio, los patios
de comida y las áreas de esparcimiento de esos mismos shoppings tuvieron
un 10% de alza en la facturación. "La clase media hoy busca gratificaciones
inmediatas, cosas de bajo costo que le permitan disfrutar y olvidar por
un momento la crisis", explicó Guillermo Oliveto, de la consultora CCR.
Allí se engloban las salidas, hoy en alza: los cines venden 15% más entradas,
el campeonato de fútbol colocó 200.000 localidades más, recitales de Diego
Torres o Chili Pepers agotan tickets.
2. El recorte en la prepaga. La medicina prepaga aumentó sus cuotas alrededor
del 20% desde abril. Por eso perdieron en lo que va del año el 15% de
sus afiliados, según una estimación de la Asociación Civil de Actividades
Médicas Integradas. Pero es más notable el efecto "cascada": familias
que se pasaron a planes más baratos, pero no dejaron la medicina privada.
3. Chau híper, hola almacén. Aquella modalidad de la "compra grande" para
todo el mes, ya casi no figura en la rutina de las familias. Eso explica
en parte que súper e híper vendieron en agosto 26,1% menos que en el mismo
mes del año pasado. "La gente vuelve al almacén porque evita la tentación
de comprar de más y porque no tiene que desembolsar tanto dinero de golpe",
se lamentan los supermercadistas: a principios de año Don José ya había
ganado dos puntos porcentuales del total de venta de alimentos. "También
crece la atención en las ofertas —dijeron en una de las cadenas
líderes de hipermercados—: vemos clientes recorriendo las góndolas
con folletos de la competencia, comparando precio por precio". Un tic
típico de la clase media: hoy hace hincapié en comprar ofertas, pero de
productos de marca, señalan en la consultora ACNielsen.
4. De lo importado a lo nacional. Una máscara para pestañas a 17 dólares,
comprada en el free shop ya es un "lujo" de "otros tiempos". Ahora, es
el auge de los cosméticos nacionales o de menor precio. La brasileña Natura
pelea con precios 70% más bajos que las marcas más tradicionales: sus
ventas crecieron 65% este año, comentó la ejecutiva Tania Indycki.
5. De Miami, a los destinos locales. Según datos del sector, los viajes
de los argentinos al exterior cayeron un 53%, en el primer semestre del
año respecto del mismo período del año pasado. Y, se espera que la baja
sea aún mayor hacia fin de año. Es que el encarecimiento de los paquetes
turísticos hacia el exterior, para el bolsillo local, hizo que mucha gente
cambiara el destino de sus vacaciones. La tendencia ya se trasladó a precios:
los alquileres en la Costa argentina, esta temporada, serán 20% más caros
por la mayor demanda.
6. Preservar consumos "ícono". "Hay una adaptación de la clase media a
la situación, pero que a la vez busca mantener ciertos consumo ícono de
los 90, que no quiere perder —señala Oliveto—. Por ejemplo,
si no pueden pagar su abono de Internet, pasan a un proveedor gratuito
o van a un cibercafé. Quieren mantener los beneficios del mundo moderno,
aunque ajustando el bolsillo". Una cara visible (o audible) de la tendencia
son los celulares. Según la última estadística oficial, en los primeros
ocho meses del año, la cantidad de aparatos en servicio cayó un 5,9%.
Pero la cantidad de llamadas se redujo 14,7%, lo que demuestra un mayor
control en el consumo para no excederse, pero el intento de preservar
el servicio "para una emergencia o una cuestión de seguridad", agrega
Oliveto.
7. Compras por emergencia. Con el fin de la convertibilidad, muchos consumidores
descartaron la compra de electrodomésticos, que —desde la devaluación—
triplicaron su valor. "Aunque el sector ya venía en caída, desde entonces,
hubo una baja del consumo de entre el 50 y 55%", estimó Pablo Tigani,
de la consultora Hacer. "Hoy la gente compra lo esencial: heladeras, cocinas,
termotanques o lavarropas, cuando se le rompen. El resto tiene que esperar",
dijo Fernando Maffi, de Garbarino.
8. Cambio de hábitos. La multinacional Unilever organizó un seminario
sobre las tendencias de los consumidores en tiempos de crisis. Allí se
destacó el reemplazo de hábitos por otros similares, pero más económicos.
Por caso: más gente corre en Palermo, pero los gimnasios ven mes a mes
reducir su matrícula. "En las peluquerías pasa lo mismo —se marcó
en el encuentro—. Las cadenas donde se puede salir peinada por $
4 tienen gente, pero los locales de barrio pierden clientela".
9. Mantener el colegio privado. Tal vez, la última resignación en el presupuesto
del hogar, pasa por la educación de los hijos, explicó Perpetuo Lentijo,
titular de la entidad que nuclea a las escuelas privadas de provincia
y Capital, (ADEEPRA). Según el docente, "No hubo un corrimiento masivo
hacia las escuelas públicas (las escuelas perdieron 13.000 alumnos del
1,100 millones en el 2002, respecto del 2001) porque, los aranceles no
aumentaron y la familia siempre privilegia la cuestión educativa", explicó.
10. Rechazo al lujo y lo superfluo. A la vez que la clase media se permite
gratificaciones pequeñas, de bajo costo, rechaza todo aquello que pueda
identificar con el lujo y lo costoso. Así, supermercados Norte acaba de
relanzar su imagen con el slogan "aquí están los mejores precios" porque
veían que los consumidores no la preferían "porque la veían como locales
con mucha variedad, con mucho servicio, y eso lo identificaban como caro".
Oliveto pone otro ejemplo: "las publicidades de productos masivo apelan
más a los valores del ser que al parecer, porque la percepción es que
los consumidores hoy van a los esencial".
Natalia
Muscatelli, Clarin, Domingo
13 de octubre de 2002
|
|