|
|
CONSUMO:
LA SUSTITUCION DE IMPORTADOS POR NACIONAL
El
dólar le cambió la cara al shopping
La devaluación trajo profundos cambios en los shoppings. Unas
marcas desaparecieron. Otras —nuevas— pelean un lugar. Caen
los productos importados, crecen los de fabricación nacional. Y hay cadenas
que cambian de centro comercial buscando acercarse a una nueva generación
de compradores: los turistas.
Rubén Baccá es director comercial de Alto Palermo SA, que controla ese
shopping y también a Paseo Alcorta, Patio Bullrich, Alto Avellaneda y
Abasto, entre otros. "El que no fabrica en el país, hoy, queda afuera
del juego, con este tipo de cambio no se puede importar más", dice. Y
da ejemplos: las cadenas de ropa para chicos Cheeky y Mimo importaban
100% de sus productos. Hoy, un 90% de lo que venden es industria nacional.
Lo mismo pasa con la tienda holandesa C&A, que ya se reconvirtió y
ofrece productos locales.
Chemea, la cadena que se hizo fuerte con las camisas importadas en los
90, conoce esa ecuación. "Hoy estamos reagrupándonos", dice el ejecutivo
Alberto Ferrares. La razón: "El precio de una camisa internacionalmente
son US$ 4, más impuestos y flete, se va en el mercado local a 10 o 12
dólares. Y a ese precio, no la podemos vender", explica. Por eso Chemea
canceló los contratos que tenía en shoppings y cerró 7 locales. "Nos quedamos
con los que son propiedad de la compañía, donde no se paga alquiler, hasta
que se termine esa reorganización", agregó el directivo. ¿En qué consiste
la reorganización? En conseguir proveedores locales que les permitan reemplazar
los productos que ya no importan.
"Quienes no logran ese reemplazo, cierran", agrega Baccá. Es el caso de
algunas marcas internacionales, cuyas matrices no autorizaron reemplazar
el producto importado por otro hecho en el país. Así, la española Adolfo
Domínguez ya cerró sus locales. Igual que Jacadi, una francesa dedicada
a ropa de chicos. En cambio, Yves Saint Laurent o Christian Dior ahora
fabrican en el país. Y siguen abiertos.
Mientras, algunas marcas nuevas empiezan a buscar su espacio. Es el caso
de Picadilly, una fábrica de zapatos de Saladillo, que durante años vendió
su producción a terceros: acaba de alquilar 3 locales en diferentes shoppings
para probar suerte con su propia etiqueta. Otro caso es UMA, una marca
de ropa de cuero desarrollada por Marcelo Goldberg, el fundador de Vitamina,
que ahora se está expandiendo a jeans y otras líneas. Ellos ya están negociando
4 locales en shoppings.
La vuelta de los fundadores de las marcas que hoy están en los shoppings,
y que en los '90 fueron compradas por los fondos de inversión como el
Exxel o el de los Bemberg, es otra tendencia. Es el caso de Goldberg,
pero también el de otros. "Hoy para sobrevivir el dueño tiene que estar
atrás del mostrador, como fue siempre, hasta que la ola de ventas y fusiones
hicieron de esto un negocio más financiero que otra cosa", dicen los expertos.
Así como vuelven los fundadores de marcas tradicionales, hay una nueva
generación de empresarios que están abriéndose espacio, diseñadores que
hace tiempo juegan de locales en Palermo Viejo y que hoy están buscando
una escala mayor, como Trosman-Churba., Las Pepas o Jazmín Chebar, que
ya debutaron en los grandes centros comerciales.
Estos empresarios, mayormente jóvenes, enfrentan el mismo problema que
el resto de sus vecinos del shopping: cómo financiar las colecciones sin
crédito, cómo poner en marcha viejos talleres textiles hoy cerrados. Es
la misma problemática de otros sectores. "La industria no se pone en marcha
en 10 meses", dice el gerente de marketing de Garbarino, Fernando Maff,
cuando se le pregunta por la sustitución de productos importados. Pero
reconoce que su oferta incluye más industria nacional que antes. Y agrega
otro cambio: "Nosotros, como el resto de los habitantes del shopping,
hoy tenemos en los turistas una clientela importante. Antes eran 2% de
nuestra venta, pero ya llegan al 7 u 8%. Es que una videograbadora a 110
dólares, como ofrecemos, no se consigue en ningún lugar del mundo".
Marcelo
Canton, Clarin, Domingo 13 de octubre de 2002
|
|