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DIVISION
ENTRE BODEGAS NACIONALES Y EXTRANJERAS
Por
falta de crédito, bajan las ventas de vinos al exterior
Las exportaciones de vinos argentinos están cayendo, a pesar
de que en lo que va del año no menos de 20 bodegas se asomaron por primera
vez a los mercados del exterior. En el primer semestre las cajas con vinos
finos y espumantes de Mendoza —más de 93%— y otras provincias
argentinas se vendieron en 73 países, prácticamente la mitad del planeta.
Pero en vez de generar más dólares que el año pasado, cuando los costos
se regían por el uno a uno, ingresaron un 16% menos en divisas, según
el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
En los primeros seis meses del año se exportaron vinos por 62,1 millones
de dólares, contra 74 millones del mismo período del 2001. Una caída del
16%, provocada por la falta de crédito para las bodegas chicas, según
los especialistas. Lo cual contrasta con la oportunidad que se le abre
a bodegas en manos extranjeras y acceso al crédito externo, ya que la
devaluación les licuó los costos de materias primas locales y mano de
obra.
"Las bodegas están sin financiamiento, de modo que les resulta más difícil
sostener el nivel de exportaciones", señaló Gustavo Idígoras, director
de Mercados Agroalimentarios de la Secretaría de Agricultura. Idígoras
destacó la actitud de los bodegueros, que están llevando adelante un plan
exportador desde la Asociación Vitivinícola, con el sello Vinos Argentinos.
Pero la falta de financiamiento bancario está creando una divisoria entre
los productores que dependen de los bancos locales y aquellos que cuentan
con fondos externos y pueden hacer buenos negocios.
"El mundo entero dice que la Argentina es un gigante adormecido, de modo
que hay que estar atento a las oportunidades", señaló Ricardo Rebelo,
un portugués que dirige Finca Flichman. Manejada por capitales portugueses
(Sogrape SGPS), Flichman funciona como barómetro de las bodegas donde
desembarcaron capitales extranjeros, sobre todo europeos: incrementó en
10% su volumen de exportaciones, que se tradujo en un crecimiento de 45%
en la facturación.
Hasta fines del año pasado, el sello Vinos Argentinos era un proyecto
exitoso en más de un sentido: había reemplazado las exportaciones de vinos
de mesa —voluminosas pero de escaso valor— por las de vinos
finos y espumantes, que en el exterior se están vendiendo a un precio
promedio de 10 dólares por botella.
Según Idígoras, ese plan se sigue aplicando con éxito, ya que la cantidad
de bodegas que se están sumando crece día a día: de las 70 empresas que
exportan a Estados Unidos, 20 se sumaron por primera vez este año.
Luis
Ceriotto, Clarin, 13 de octubre de 2002
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