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Estas repoblaciones con gentes ajenas a lo leonés
desmienten tal vez la
teoría de unas aspiraciones independentistas leonesas. Puede que, en un primer momento, la
capital se traslade, simplemente, por un auténtico afánde reinstaurar la
monarquía goda y este traslado piensen los goticistas que será otro avance
provisional hacia Toledo. En este caso, lo astur quedaría de nuevo, marginado.
Con Ordoño II, la capital de la corona está definitivamente en León,
pero además del País Leonés, abarca Asturias y Galicia, que se extiende a
ambos lados del Miño, hasta el Duero, germen de Portugal, pero sin duda lo más
conflictivo de esta corona va a ser la meseta, al este, hasta las estribaciones
de la cordillera ibérica, un pueblo cuya raza no es la misma que la de los
demás leoneses: es Bardulia, Autrigonia o, después Castilla, una mezcla de
culturas e influencias, un pueblo de gentes belicosas, sin leyes escritas, que
no tiene nada que ver con el celtismo leonés, gallego, asturiano o portugués y
que luchará siempre por separarse de la corona leonesa.
ORDOÑO II, primer rey de León aclamado
como tal por una asamblea de magnates y prelados, sucede a su hermano García,
muerto en Zamora el 19 de enero de 914. En 916 hace frente a una expedición de
Abd el Rahmán III, siendo ayudado en la victoria de Gormaz por el rey de
Navarra. Se cuenta que los leoneses colgaron la cabeza del caudillo vencido en
la puerta de la fortaleza, como era costumbre celta. En 918 se da una nueva
batalla en Mitonía (¿Medina del Campo?) y en 920 se pierde Gormaz. En una
expedición de ayuda a Navarra, cae prisionero el obispo de Salamanca, Dulcidio.
En 922 los castellanos inician su primera rebelión separatista, pero son
dominados. Parece que a los leoneses sólo les interesaba Castilla como nexo de
comunicación con el resto de Europa.
FRUELA II, a la muerte de su hermano Ordoño, desplaza a los hijos de éste y se corona, en 924.
destierra al obispo de León, Fruminio, y se vuelve impopular. Según Pelayo de Oviedo,
murio leproso en 925. Su hijo, Alfonso Froilaz, no fue reconocido y ocuparon el trono sus primos, con la ayuda de Sancho Garcés de Navarra. El mayor de los hijos de Ordoño reinó en Galicía, y el segundo en León. (Por tanto, ya entonces se distinguía muy bien lo que eran León, Galicia y Castilla. Y no parece que estuvieran a gusto unidas.
ALFONSO IV, segundo hijo de Ordoño II, unifica los reinos a la muerte de su hermano (929), pero impresionado por la muerte de su mujer, ONECA, se hace monje en Sahagún, abdicando en su hermano Ramiro. Poco después, arrepentido, se proclama de nuevo rey en Simancas (931) aprovechando que Ramiro sitia
Toledo, Ramiro regresa, toma León y saca los ojos a todos sus oponentes. De estos hechos se deduce que los reyes leoneses buscaban
la unidad y mayor extensión de sus coronas, sin importarles demasiado los pueblos que las formaban.
EL REINO DE LEÓN SE FORMÓ, PUES, COMO UN SIMPLE TERRITORIO DENTRO DE LA CORONA
LE0NESA, aunque fuera el central y donde estaba ubicada la capital, lo que le hizo parecer como el reino opresor de los demás
y el unifcador, y padecer todas las luchas y problemas de identidad de la
corona. Algunos piensan que, más por identidad, se formó por esclusión de los limítrofes, más porque no era que por lo que era,
EN LAS LUCHAS CIVILES LEONESAS TUVO NO POCO QUE VER LA DIVERSIDAD DE TERRITORIOS
QUE COMPONIAN LA CORONA.
RAMIRO II, impetuoso y enérgico hasta la
crueldad, continúa la expansión de la corona leonesa y las repoblaciones,
aliandose con Navarra contra Abd el Rahmán, conquistando fugazmente Madrid e interviniendo en Zaragoza. Vence estrepitosamente al
califa en el Foso (La Maya, cerca de Salamanca, en 939). Los castellanos, al mando de Fernán González se rebelan de
nuevo y de nuevo son vencidos y apresados. Buscando la paz, Ordoño, hijo de
Ramiro, casa con la hija de Fernán, que es liberado. Ramiro muere en León, después de tomar Talavera (951). Durante este
reinado acontece el terremoto de 940 muy devastador en casi todo el País Leonés. Ramiro repobló Salamanca y Ciudad Rodrigo con mozárabes, gallegos, toresanos,
vascos, zamoranos, portugueses y aragoneses.
 
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