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En este apartado se publican comentarios sobre otros restaurantes que no aparecen en esta guía, por tener unos precios más elevados o por encontrarse fuera de Barcelona capital, pero que creemos necesario comentar.
- Bahia (Tossa de Mar)
Las reformas realizadas son de un mal gusto impresionante, empezando por el grandioso espejo que preside el comedor principal, con una palmera y otras horteradas serigrafiadas que son más propias de un restaurante chino de barriada. Siguiendo con las columnas, rebozadas con cemento visto sin pulir, un garaje las tiene mejor acabadas, y acabando por la racaneria de aprovechar la vetusta máquina de aire acondiciado que en su dia estaría muy bien, pero hoy en dia no da las frigorías suficientes para climatizar toda la sala y más cuando con las reformas se han ampliado los metros cuadrados del local y con la puertas de la calle abierta todo el rato.
Lo mejor del caso es que si le efectúas al propietario el comentario de que en la sala hace calor, te responde: !es que estamos en agosto! Impresionante, la cara de cortito la tiene pero es que demuestra con creces que lo es. Si sus padres levantaran la cabeza...
- Restaurante El Corte Inglés
Nos centraremos en el de Can Dragó pero extensible a todos los demas centros de España ya que son clónicos.
Que en un menú de 13 € te den de vino un botellín de 18,7 cl. no te lo encuentras ni en Finlandia.
No logramos entender el porque tienen 8 jefes de sala o similar, todos vestidos iguales con su traje negro y cara de saber mucho y tenerlo dominado (aunque no saben diferenciar las judías hervidas de las salteadas) y tan sólo 4 camareros que van de craneo mientras los otros 8 deambulan por la sala haciendo como que trabajan. ¿Tanto personal les sobra a El Corte Inglés? Podrían tener menos personal superfluo y más personal efectivo, seguramente con el sueldo de uno de los jefes de sala podrían tener 2 camareros como mínimo.
- Ca l'U (Vic)
Espectacular el nuevo emplazamiento de este histórico restaurante de la capital de Osona en un palacio del siglo XVII, así como tambien son espectaculares los precios de la carta, no baja de 40 € ni por asomo. Ha dejado de ser la fonda de pueblo de toda la vida, para pasar a ser un restaurante que intenta ir de fino y elegante con unos intentos de cocina de autor, que por desgracia no está a la altura que desearía al tener la cocina unas herencias de casa de comidas detectadas en algunos platos y el servicio, que sigue siendo el mismo que en el antiguo local, una manera de trabajar muy profesional y digna pero no acorde con la categoria y prestancia que se la ha querido dar al local. En fin tiempo al tiempo, recomendable por el emplazamiento y por la calidad de los productos, que dicho sea de paso ya se pueden encontrar en esta comarca y en la mayoría de ámbito rural en cantidades abundantes, siendo sumamente difícil encontrar un local con productos autóctonos. Es más difícil encontrar un restaurante en Vic que te puedan servir unos entremeses que una lubina al hinojo con gambas de la costa y teriyaki a la reducción de Chardonnay. Curioso, ¿no?
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