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Uno
de los parajes más sorprendentes y de visita imprescindible para todo el
que se acerque a la Serranía de Cuenca, podrá ver como el agua surge
entre las rocas y el musgo. Aguas que se van filtrando por las capas de
rocas calizas y que al aflorar, dicha caliza se va depositando, dando
lugar a estas formas.
La
época del año aconsejable para visitar este hermoso paisaje es en la primavera.
En
un anfiteatro de la muela de San Felipe a casi 1500 metros de altitud,
nada más brotar al exterior crea unas espectaculares cascadas donde
abundan las formaciones de toba.
Éstas
dan la apariencia de oscuras y misteriosas cavernas donde los árboles han
aprovechado cualquier resquicio para crecer.
Ni
que decir tiene que, en caso de que vayas en pleno invierno, toda la
Serranía de Cuenca te va a somoter a temperaturas bajo cero. Con lo cual
el Nacimiento
del Río Cuervo
es un espectáculo de cascadas convertidas en carámbanos helados. |