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Las
primeras noticias ciertas que se tienen de la ciudad son de textos árabes
del año 784, unos setenta años después de la entrada de árabes y
bereberes en la península. En los comienzos del siglo XI (1011) el señor
de Uclés conquista Kunka y la convierte en capital de la cora que abarca
estas tierras. Fortifica y repuebla la ciudad donde se desarrolla ya una
importante industria textil (alfombras) y artesanía (marfiles).
A
finales de ese siglo el rey de Castilla, Alfonso VI, se casa con la
princesa Zaida y la ciudad de Cuenca forma parte de la dote de ésta.
Aunque posteriormente vuelve a pasar a manos musulmanas, hasta que en
Septiembre de 1177 es conquistada definitivamente por Alfonso VIII.
Cinco años después ya es designada como sede episcopal. El mismo rey que
la conquista le concede un fuero muy liberal lleno de privilegios para sus
futuros pobladores, que sería ejemplo para muchos otros otorgados
posteriormente por la Corona. Los reyes conceden a la ciudad el control de
los extensos pinares de la Serranía, lo que proporcionaría al municipio
importantes recursos durante muchos siglos después.
Alfonso
X el Sabio le concede el título de ciudad en la segunda mitad
del siglo XII.
Sus
títulos honoríficos son: Muy Noble y Muy Leal, Fidelísima
y Noble, Heroica e Impertérrita, concedidos
respectivamente por Enrique V, Felipe V, el mismo rey
y la Regencia de Isabel II. El escudo de la ciudad es una estrella
de oro de ocho puntas sobre una copa o cáliz también dorado, sobre fondo
rojo carmesí. La Bandera de la Ciudad es del mismo color y sobre ella, en
el centro, se inscribe el Escudo. El símbolo histórico de Cuenca es el Pendón
Real entregado en su día al Ayuntamiento y que, por decisión de
éste, se conserva en la Catedral de donde sale para la celebración de
algunos actos solemnes.
A
lo largo de la Baja Edad Media la ciudad vive un relativo esplendor
por la pujanza de su industria textil, comercio de lana, artesanía y
riqueza ganadera. También destacan la industria del vidrio, del papel y
de la acuñación de moneda. En el conflicto de las Comunidades
(1502-1522), la ciudad de Cuenca, con predominio nobiliario y
artesanal, se pone |
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inicialmente
del lado de la rebelde Toledo, aunque su resistencia es menor y pronto
cederá a las pretensiones del emperador Carlos I.
Durante
el siglo XVI Cuenca capital desarrolla un importante comercio de lana, que
va a entrar seriamente en crisis a comienzos del siglo XVII, lo que se
refleja en la grave disminución de su población que pasa de unos 12.000
vecinos en 1591 a poco más de 3.000 en 1640.
A
lo largo de todo el siglo XVII continúa imparable declive de la
ganadería y la correspondiente industria lanar, y en la centuria
siguiente el obispo Palafox intenta remontar esta crisis con la
instalación de una fábrica de alfombras y paños. Durante la Guerra de
la Independencia Cuenca es saqueada por los ejércitos franceses y
recuperada después por las tropas, entro otros, de Juan Martín el
Empecinado. Nuevamente vuelve a sufrir un asedio militar en la tercera
Guerra Carlista (1873).
En
el siglo XIX comienza de una manera más sistemática la explotación de
la riqueza maderera de la serranía y el ferrocarril llega a la ciudad muy
tardíamente, en 1885. A partir de este siglo empiezan a diferenciarse dos
partes muy señaladas en el casco urbano: la parte alta,
medieval y barroca, que empieza a despoblarse, y la parte baja
como residencia de las nuevas clases medias, comerciales y
administrativas. Un símbolo de vinculación de Cuenca con las artes
plásticas es la reconstrucción de las Casa Colgadas; procedentes
de la arquitectura civil del barroco del siglo XVIII, son rehabilitadas en
torno a finales de los años 20 del siglo XX, y a mediados de los 60 son
elegidas por el pintor filipino Fernando Zóbel para instalar en
ellas su magnífica colección de arte español no figurativo, lo que
daría lugar al futuro Museo de Arte Abstracto, inaugurado
en 1966 y ampliado en 1978. Otros hechos más recientes son la
construcción de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de
Castilla-La Mancha (1985) y la instalación (década de los 90) de
vidrieras realizadas por artistas actuales en la vieja Catedral Gótica,
procedente de los siglos XII y XIII. La ciudad de Cuenca registra
distintas altitudes, el Centro Moderno a 920 mts., la Plaza
Mayor a 999 mts. y el Castillo a 1034 mts.

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