FIESTAS PATRONALES
La fiesta de Olmeda de la Cuesta se celebra en honor a su patrón San Sebastián, dichas fiestas se celebran dos veces al año, la primera de ellas el día 20 de Enero y la segunda el tercer domingo del mes de Agosto.
En la fiesta del 20 de Enero se celebra una misa en honor al patrón por la mañana y por la noche una hoguera en el pueblo alrededor de la que todo el pueblo se junta para cenar.
En la fiesta del tercer domingo de Agosto se celebra la misa en honor al patrón con su correspondiente procesión al igual que el lunes siguiente también se celebra la misa, durante los nueve días que preceden a dicho domingo se celebra lo que se conoce en el pueblo como "Novena a San Sebastián" en la que cada día se celebra una misa y al final de la misma se citan relatos de la vida de San Sebastián, para finalizar la ceremonia las mujeres del pueblo cantan los "Gozos a San Sebastián. Durante el fin de semana se celebran diferentes campeonatos en el bar del pueblo y por las noches en la plaza del pueblo se celebran actuaciones de grupos musicales.
San Sebastián, Mártir
Sebastián,
hijo de familia militar y noble, era oriundo de Narbona, pero se había educado
en Milán. Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. Era
respetado por
todos y apreciado por el emperador, que desconocía su cualidad de cristiano.
Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios
idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus
compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de
Cristo. Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador
Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de
muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación,
se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado:
los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un
poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo,
sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo
llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo
escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.
Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó
rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no
continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador,
desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su
conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta
morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su
cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía
Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
El culto a San Sebastián es muy antiguo; es invocado contra la peste y contra
los enemigos de la religión, y además es llamado además el Apolo cristiano ya
que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.
