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Colonización Romana y llegada de los pueblos germanos
La ocupación musulmana y el período de reconquista
La Edad Media
La sierra en los siglos XVI, XVII y XVIII
Las residencias de la realeza en Guadarrama
Los primeros viajeros dejan su impresión
Las primeras obras de comunicación
La sierra como materia prima
La Guerra de la Independencia
El descubrimiento y estudio de la sierra
El Ferrocarril llega a la sierra
Canal
Principios del siglo XX
La guerra civil
Segunda mitad del siglo XX
Siglo XXI

Introducción
A la sierra de Guadarrama también se le ha denominado numerosas veces como montes Carpetanos, debido a una tribu (y bastante guerrera) que ocuparon estos pagos hace ya más de dos milenios.
Los Carpetanos eran un pueblo que habitaba la Meseta sur, desde la sierra de Guadarrama hasta el Tajo. Su economía era pastoril. Muchas de sus ciudades se hallaban asentadas en riscos y escarpaduras con cuevas naturales o artificiales que servían a la gente de mansiones. Moraron por estos parajes hasta aproximadamente el siglo II a.c. momento en que comenzó la ocupación romana.

Colonización Romana y llegada de los pueblos germanos
Los romanos fueron los primeros que dejaron vestigios notorios en la sierra. De la gran afición que tenían por la exploración y la conquista y de sus buenas artes para sembrar con magníficas infraestructuras allá por donde pasaban (al contrario que Atila) conservamos todavía hoy (y más de 2000 años después) sus restos y huellas entre ellos la más ejemplar; la calzada de la Fuenfría que unía Titulcia con Segovia. Todavía hoy es el mejor paso natural que comunica Madrid con Segovia con un trazado que supera al de todos los puertos de montaña posteriormente construidos.

Calzada romana de la Fuenfría
Calzada romana de la Fuenfría

De esta obra ha llegado hasta nuestros días un buen tramo desde mitad del valle hasta bien pasado el puerto con tres magníficos puentes, mojones, etc. También del paso del imperio Romano han quedado restos de explotación minera de cobre en la vertiente segoviana de la sierra.

Puente de enmedio en el valle de la Fuenfría
Puente de enmedio en el valle de la Fuenfría

En el s.V hacen acto de presencia los primeros pueblos germanos, en la época visigoda se produce una ocupación tranquila y permanente. Se pueden encontrar restos arqueológicos como las necrópolis de Espirdo, Madronas, Ventosilla y Tejadilla en la vertiente norte y de Manzanares el Real, Cerceda, Cercedilla y Colmenar Viejo ya en el alto medievo en la vertiente sur.

La ocupación musulmana y el período de reconquista
Durante la ocupación árabe la sierra supuso una frontera natural difusa entre los reinos cristiano y musulmán. De esta época parece que proviene el topónimo de Guadarrama Oued-er-Rmel que significa "río de las arenas".
Los pueblos beréberes tradicionalmente pastoriles habitan los valles y montañas de la sierra, ocupándose de un ganado que parece ser que tenía reconocida su fama en todo el mundo musulmán.

En el año 932, el ejercito Leonés, conducido por Ramiro II de León, acordó llevar las banderas cristianas a los dominios de los árabes y es la primera vez que suena el nombre de Magerit (Madrid) como frontera fuerte en posesión de los moros. Desde entonces la suerte de Guadarrama estaba en relación con la de Madrid y, al tiempo que esta ciudad fue adquiriendo la clave del paso de la montaña o defensa exterior.
En el primer tercio del s.X, los reinos cristianos, dirigidos por el conde Fernán González reconquistan la vertiente segoviana. A partir del 1076 se realiza la repoblación definitiva de Segovia y se organiza su Concejo, creándose una milicia llamada Caballeros de los Quiñones.
En esa misma época se reconquista el pinar de Valsaín y algo más tarde, durante el reinado de Alfonso VI, que llega en 1085 a Toledo se conquista y colonizan valles y cordilleras en ambos lados de la sierra.

Alfonso VII y Alfonso VIII concede la carta Puebla a las tierras segovianas del pie de Guadarrama, promoviendo la repoblación, restauración de aldeas y el asentamiento de la población.

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La Edad Media
La colonización de la vertiente segoviana, en su mayor parte realizada por segovianos, duró hasta el siglo XIV, época a la que se remonta el origen de la mayoría de los pueblos serranos. Así, hasta esta época, lo límites de Segovia llegaban hasta Chinchón, englobando toda la sierra y los diferentes sexmos de Lozoya, Manzanares, Tajuña, Casarrubios y Valdemoro.
Desde el siglo XIII los diferentes territorios reconquistados fueron objeto de donaciones reales, pasando a ser propiedad de nobles e Iglesia. La sucesiva expansión geográfica de la reconquista obligó a la recolonización de territorios lejanos, en gran medida con personas procedentes de la meseta norte como Burgos, Navarra, etc... de este movimiento demográfico pueden provenir algunos topónimos de la sierra como Peñalara y Peña Citores con parecidos nombres en la orografía de territorios del norte.

Comienza a ser Guadarrama clave de los caminos y operaciones militares en aquella reconquista lenta y laboriosa, y en la historia medieval paso de las relaciones castellanas. Alfonso X el Sabio funda Guadarrama en 1068, durante las competencias entre madrileños y Segovianos, siendo estos últimos los primeros pobladores.
Alfonso X da el nombre de Real de Manzanares a una extensa zona que llegaba desde la vertiente meridional de la sierra hasta Guadalix, Colmenar Viejo, el Pardo, Torrelodones, Guadarrama y Cercedilla.
El reinado de Alfonso X ofrece un interés inusitado desde el punto de vista cultural y económico, con ejemplos como el Libro de la Montería y la consolidación de la Mesta, o de la aplicación de los Portazgos en los caminos.

Juan I dio el señorío de Manzanares el real a Pedro González de Mendoza, primer mayorazgo de Manzanares, que suponía la herencia indefinida de esta posesión para la Casa de los Mendoza.

Castillo de Manzanares el Real
Castillo de Manzanares el Real

Esta costumbre real de donar territorios fue continuada en los siglos XIV y XV, por la Casa reinante de los Trastámara, obligados a hacer concesiones a los nobles que les habían ayudado durante las endémicas turbulencias y luchas nobiliarias y dinásticas.

En el año 1461 hay constancia de que Guadarrama sería estancia de los Reyes a su paso para Valladolid y Burgos. Enrique IV, gran amante de la naturaleza y de la soledad, frecuentaba la sierra en paseos por los pinares de Valsaín y La Acebeda y fue el primer rey que muere en Madrid.

En esta época cruzar la sierra suponía una aventura, debido a la abundancia y crueldad de algunos bandidos y salteadores de caminos. Serán los Reyes Católicos, apoyándose en las cuadrillas de la Santa Hermandad, quienes impondrán el orden y mantendrán la seguridad en los caminos de la sierra. Sin embargo la sierra seguirá siendo terreno indómito y refugio de bandidos hasta los inicios de la era contemporánea. También acabaran con el cobro de los derechos de Portazgo por parte de particulares, con el consiguiente beneficio para el comercio.

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La sierra en los siglos XVI, XVII y XVIII
Durante el siglo XVI la expansión económica de Castilla, permitió el desarrollo demográfico de la región. La ciudad de Segovia tenía una población aproximada de 21.000 hab. en 1560, y la densidad de población de los territorios de Segovia y Madrid superaban los 20 por km2 siendo una de las mayores del Reino de Castilla.
En torno a estas fechas de principios del siglo XVI, cuando el territorio que ocupa el Real de Manzanares se fragmenta en villazgos como el del Colmenar y Soto del Real.

El emperador Carlos V, pasó por los bosques serranos durante los años 1525, 1534, 1542 y 1549 haciendo corta pausas en sus idas y venidas desde Flandes e Italia para practicar una de sus aficiones favoritas; la caza.
A comienzos del siglo XVI, se produce la explosión del movimiento comunero. En 1520 se produce un levantamiento popular que ocupa las grandes capitales castellanas, incluidas Segovia y Madrid. La derrota comunera supuso la imposición de un método político autoritario de la realeza, que significaría el inicio de la decadencia del poder y dominio de Castilla.

En 1534, Carlos I reúne por primera vez las Cortes en Madrid, desde entonces el Concejo de la Villa tiene derecho a voto. En 1561 Felipe II instala oficialmente la Corte en la Villa de Madrid.

Durante el siglo XVII, la población descendió drásticamente debido a las epidemias y a las malas cosechas, siendo esta depresión demográfica más acusada en la vertiente norte de la sierra. La decadencia de la actividad productiva y la crisis económica duró hasta principios del siglo XVIII, dejando un panorama poco prometedor en el conjunto de la meseta norte.

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Las residencias de la realeza en Guadarrama
Aunque la historia se caracteriza por los litigios, entre Segovia y Madrid, por la jurisdicción de la vertiente sur, antes de ser Madrid capital del Reino, los valles de la sierra de Guadarrama ya eran frecuentados por los reyes, porque eran zonas de abundante caza mayor, jabalíes y osos. Los reyes que desde hacía siglos frecuentaban estos valles, tenían la necesidad de alojamiento y descanso. Dentro de esta sierra, se encuentran puntos históricamente significativos gracias a su vinculación con la monarquía como:
El valle de Valsaín, con el Palacio de Valsaín del s. XVII, que sería pasto de las llamas en 1682, actualmente en ruinas.

Parte de los magníficos pinares de Valsaín que utilizaron como descanso la realeza
Parte de los magníficos pinares de Valsaín que utilizaron como descanso la realeza

Los palacios de san Ildefonso de La Granja y Palacio de Riofrío (s. XVIII), el monasterio del Paular (siglos XIV-XVIII), el castillo de el Real de Manzanares (s. XV) y el Monasterio de El Escorial (s. XVI).

Durante el reinado de Felipe V y Carlos II la vida cortesana crece en la Villa de Madrid mientras que por otro lado se ensombrece el acercamiento a la sierra de Guadarrama y como ejemplo quede durante el reinado de Carlos II el incendio del palacio de Valsaín.
Con la llegada de Felipe V, se retoma el encuentro con la sierra; se reconstruye el Palacio de Valsaín y se ordena la construcción del Palacio de La Granja de San Ildefonso. Fallecido Felipe V, su mujer Isabel de Farnesio ordena construir un palacio en la zona de Riofrío, a pocos kilómetros de La Granja y de Segovia, donde residir y retirarse lejos de la corte y de su hijastro Fernando VI.

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Los primeros viajeros dejan su impresión
La sierra de Guadarrama desempeña un importante papel como vía de paso y comunicación entre las dos mesetas y también entre las residencias reales de El Escorial y Valsaín, el camino de la Fuenfría como nudo de comunicaciones y el papel de Cercedilla como lugar donde pernoctar antes de atravesar la sierra.
Son muchos los viajeros que describen la sierra en relatos de sus viajes impresionados por el paisaje. Además del libro de la montería, el Arcipreste de Hita describe sus paseos por toda la sierra en los amenos pasajes del Libro del buen Amor, desde Hita pasando por Torrelaguna, Malagosto, Segovia, y de vuelta por el puerto de Tablada en un error que provocó otro de sus conocidos encuentros con las xanas, vaqueras o portazgueras; "Pensé en tomar el puerto de la Fuenfría y equivoqué el camino, como quien no sabía"
Jean de L'Hermite, un viajero de origen en Flandes, da fe de los pueblos y ciudades recorridas como parte del séquito de Felipe II en 1592 realizando un mapa de la sierra y algunos textos que recogen sus desplazamientos.
En esta época aparecen las ventas que dan cobijo a las gentes que acometen el paso de la sierra. Su ubicación solían ser encrucijadas de caminos, revueltas y pasos altos pero a veces en cambio se encontraban en hondas cañadas, angosturas y dentro de bosques fuera del camino. Por ser confluencia de viajeros y caminos se rodearon de historias de intrigas y misterios, de bandolerismo y de picaresca.
La mayoría de la literatura de la época criticó bastante la hospitalidad que ofrecían, debido a que abusaban aprovechando la necesidades que acusaban los caminantes.

Aunque en la sierra ya eran frecuentes los bandidos, esta es una de las épocas de mayor inseguridad para los habitantes y transeúntes de la sierra, pues grandes grupos de ladrones armados realizaban robos con inusitada crueldad.

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Las primeras obras de comunicación
En 1749 Fernando VI mandó construir la carretera de comunicación entre las dos Castillas por el Puerto de Guadarrama. En el escudo de Guadarrama figuran las iniciales de este rey, F.V.I. El puerto era de peaje y se imponían fuertes multas y muchos años de prisión por su deterioro. Para conmemorar tan importante obra pública se erigió un monumento, conociéndose el nuevo puerto como el del León. En 1785 se construye la Fuente de Los Caños.

Durante el reinado de Carlos III se comienza la construcción de la carretera de Villalba a La Granja por el Puerto de Navacerrada, que será concluida en el reinado de Carlos IV.

Mapa del año 1760
Mapa del año 1760

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La sierra como materia prima
El crecimiento de Madrid ocasionó la necesidad de un aporte continuo de materias primas, maderas, granito para el empedrado de calles y construcción de monumentos y sillerías, carbón, alimentos y hielo. Aunque ya se realizaban algunas de estas actividades desde siglos anteriores, era frecuente ver los chozos de los fabriqueros de carbón humeando jugándose el trabajo de meses en un día o en una noche, el trabajo intenso de leñadores y gabarreros, y los numerosos pozos de nieve donde merodeaban los fabricantes de hielo, además de los típicos pastores serranos, fueron oficios de gran progresión en Guadarrama. Los pozos de nieve fueron numerosos, sobre todo cerca del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial donde había fuerte demanda para la corte. Quedan todavía bastantes restos en la sierra de estas construcciones para conservar la nieve hasta bien entrado el verano.

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La Guerra de la Independencia
La importancia estratégica de la sierra de Guadarrama fue patente, una vez más, en la campaña iniciada por Napoleón en 1808 para aplastar la insurrección de Madrid, que había precedido al levantamiento contra los franceses de varias ciudades y villas castellanas, incluida Segovia.
Episodios famosos de la guerra de Independencia son la carga de la caballería polaca en el puerto de Somosierra y la resistencia que encontró aquí su ejercito por parte de los locales, y el suceso de los días 23 y 24 de Diciembre de 1808 donde hubo gran pérdida en hombres y caballos en el Alto del León debido a las nieves y celliscas, sorprendiendo estas dificultades de un puerto no muy alto comparado con el cruce victorioso de los Alpes años antes. Se dice que el emperador pasó la nochebuena en la casa de Postas de El Espinar.
El valle del Lozoya sirvió de refugio cuartel general de Juan Martín "El Empecinado" antes del inicio de su lucha guerrillera antifrancesa y la entrada en Madrid en 1813.

Tras la Guerra de Independencia, la sierra sufrió un alarmante incremento de las partidas de bandidos. La pobreza y el hambre obligaba a este tipo de actividad, por lo que atravesar la sierra se convirtió en una arriesgada aventura.

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El descubrimiento y estudio de la sierra
Los gobiernos absolutistas, durante el reinado de Fernando VII, provocaron un colapso de todo el avance científico y naturalista en torno al Guadarrama, que se había iniciado con la Ilustración, clausurando instituciones como el Ateneo Científico y Literario de Madrid que solo llevaba tres años funcionando, o persiguiendo todo tipo de obra y publicación científica.
Tras la muerte del rey Fernando VII, se retoman los estudios para el conocimiento de la sierra. En 1849 inicia sus trabajos la Comisión del Mapa Geológico de España, en el que destacaron el geólogo e ingeniero de minas Casiano de Prado, el médico Mariano de la Paz Graells y Vicente Cutanda, o colaboradores como José Macpherson.

Fragmento del plano geológico de la Comunidad de Madrid de Casiano del Prado (1864)
Fragmento del plano geológico de la Comunidad de
Madrid de Casiano del Prado (1864)

Gracias al descubrimiento en 1837 de la Graelisa Isabelae, en el Pinar Llanos del puerto de Malagón, el Guadarrama se convirtió en uno de los cazadores de insectos más renombrados y frecuentados por los científicos y naturalistas de Europa. Graells dejó la simiente para el desarrollo de toda una generación de entomólogos vinculados al Guadarrama.
Mientras que los entomólogos recorrían la sierra en busca de nuevas especies para la ciencia, los geólogos y botánicos, nacionales y extranjeros, buscaban restos del glaciarismo y recolectaban plantas. Esta corriente de descubrimiento como espacio para el ocio, el deporte y el estudio de la sierra confluye con el movimiento pedagógico representado por la Institución libre de Enseñanza encabezada por francisco Giner de los Ríos.
En 1859 se crea la escuela de Prácticas de Ingenieros de Montes de la Dehesa de la Garganta en El Espinar, y en 1870 la escuela de Montes se trasladaría desde Villaviciosa de Odón hasta la casa de oficios de San Lorenzo de El Escorial, con la intención de acercarse a los montes y abordar con más comodidad la llamada Comisión para el Servicio del Pinar de Valsaín, encabezada por el ingeniero Joaquín de Castellarnau.

En 1886 se crea la "Sociedad para el estudio del Guadarrama".

Aunque pueda parecer extraño, a finales del siglo XIX, la sierra del Guadarrama era una gran desconocida para los madrileños, aproximándose a ella con más interés con el acercamiento del ferrocarril a la sierra.

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El Ferrocarril llega a la sierra
La primera concesión para la construcción y explotación de la línea del Norte se otorgó en 1845, el mayor problema surgió en como afrontar el paso de la sierra ya que estaban en litigio y fuerte controversia entre sí Segovia y Ávila. Las presiones de las dos ciudades que querían que el ferrocarril pasara por ellas obligaron a crear innumerables comisiones en las que intervinieron los ingenieros de más prestigio de la época. Las primeras soluciones proponían un paso directo de la Sierra con grandes túneles y viaductos, por la zona de la Fuenfría y Navacerrada.
Otra idea proponía el paso por el puerto de las Pilas de 1.356 metros de altura, situado entre las Navas del Marqués y Ávila. Este trazado podía construirse sin grandes túneles y sin viaductos. En medio de los estudios desarrollados por las comisiones aparece una nueva solución intermedia que pasa bajo el puerto de Guadarrama mediante un túnel de menor tamaño que el de la vía directa por la Fuenfría o Navacerrada. A esta solución se adhirieron los partidarios de que el tren pasara por Segovia.
Al final prevaleció la solución por Ávila, pero dando un rodeo para acercarse a la Sierra, porque su trazado definitivo pasa por Torrelodones, Villalba-Estación y El Escorial. El tramo Madrid-Las Rozas se inauguró en 1861 y al año siguiente el tramo Las Rozas-El Escorial.
La línea de Segovia, con la solución bajo el puerto de Guadarrama se concede en 1884 y se construye poco después.

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El canal de Isabel II
A principios del siglo XIX ya se empezaba a plantear la necesidad de abastecer de agua la creciente ciudad de Madrid. El 18 de junio de 1851, siendo Reina de España Isabel II, se dictó el Real Decreto, refrendado por Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros en esos momentos, en el que se disponía que el Gobierno realizara la ejecución de los trabajos a través de un canal derivado del río Lozoya, que llevaría el nombre de Canal de Isabel II en honor a la Soberana, verdadera promotora del proyecto.
La primera piedra de las obras en la presa de captación, denominada "Pontón de la Oliva", fue colocada el 11 de agosto de 1851 por Francisco de Asís, el Rey Consorte.

Presa de el Pontón de la Oliva
Presa de el Pontón de la Oliva

En 1859 al no poderse realizar una toma correcta de agua en el Pontón de la Oliva por filtraciones, se decide realizar una nueva toma en el Guadalix, y se aprueba el proyecto realizado por Juan de Ribera para esta nueva instalación.
En 1882 finalizan las obras de la presa de El Villar, claro precedente de las presas de bóveda. Es capaz de embalsar 22 millones de m³.

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Principios del siglo XX
A principio del siglo XX se remonta la fundación de las primeras sociedades deportivas y montañeras; El Club Alpino Español o la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara, que tiene su primer impulsor y presidente a Constancio Bernaldo de Quirós. Inicialmente, se reserva a un grupo minoritario y progresivamente se realiza una apertura a todas las clases sociales.

Una de las iniciativas que promocionó el acceso generalizado a la sierra, fue la construcción en 1918 del Funicular del Guadarrama. Conocido como el funicular del Guadarrama, en realidad nunca fue ni ha sido funicular, se trata en realidad de un ferrocarril de vía estrecha de montaña con pendientes fuertes, pero se le conoce más comúnmente con esta denominación.
Se construyó en los años 1918 a 1923, promovido por un grupo de personas aficionadas a la Sierra que constituyeron “El Sindicato de iniciativas del Guadarrama”, del que surgió la “Sociedad Anónima del Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama”.

El tren de vía estrecha a Cotos en la estación de Cercedilla
El tren de vía estrecha a Cotos en la
estación de Cercedilla

La completa red de caminos y carreteras se irá transformando desde principio del siglo XX para ser utilizada por el automóvil. Durante la dictadura del general Primo de rivera y la República la red de comunicaciones se moderniza, impulsada por el plan de firmes especiales que dará lugar a la nueva pavimentación de las carreteras.
Entre otros ambiciosos proyectos, se incluye la denominada "Carretera de la República", que tenía la intención de recorrer las altas cumbres de la sierra (afortunadamente no se realizó), y cuyos restos todavía son apreciables en el puerto y zona alta del valle de la Fuenfría.

El fenómeno del veraneo en la sierra, también se inicia en esta época. Miembros de la aristocracia y de la alta burguesía madrileña se desplazan en verano hasta residencias y hoteles de los municipios al pie de la sierra; EL Escorial, Guadarrama, Cercedilla, San Rafael, El Espinar o La Granja. La presencia de veraneantes, cada vez más generalizada, supone una nueva fuente de ingresos económicos y una reestructuración urbanística de los municipios.

La sierra de Guadarrama, a principios de siglo, tuvo una oportunidad de ser declarado Parque Nacional. En torno al año 1923, se puso en marcha un movimiento exigiendo la creación del Parque Nacional, se publicaron artículos, principalmente en el diario "El Sol", se realizaron conferencias, actos públicos, etc., pero la discusión queda zanjada el 30 de septiembre de 1930 cuando se aprueba la real Orden del ministerio de fomento por la que se declaran Sitios Naturales de Interés Nacional en la sierra de Guadarrama, el Pinar de la Acebeda, La Pedriza de Manzanares y la cumbre, circo y lagunas de Peñalara.
Un año más tarde, Eduardo Hernández Pacheco dirige la publicación de la Guía de los Sitios Naturales de Interés Nacional, cuyo nº 1 se dedica a la sierra de Guadarrama y en la que podemos encontrar una magnífica descripción geográfica-geológica del Guadarrama de principio de siglo.
Un acto destacable, que resume todo lo acontecido hasta la fecha, es la inauguración de la Fuente de los Geólogos el 12 de junio de 1932. Se trata de un homenaje a los geólogos Casiano del Prado, José Macpherson, Salvador Calderón y Francisco Quiroga, no solo por hacer de la sierra su lugar de investigación científica sino también por crear un escenario cultural.

En 1936 entra en servicio el embalse de Puentes Viejas tras su recrecimiento. De los 23 Hm³ iniciales, se pasó a embalsar 53 Hm³.

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La guerra civil
Durante casi toda la contienda de la guerra civil, el frente se situó en las cumbres de la sierra. Aquí apenas se produjeron enfrentamientos bélicos, más bien, ambos bandos individualmente se enfrentaban con las difíciles condiciones climatológicas. Desde 1936 los puertos de montaña de los Leones y Somosierra quedaban bajo el dominio de las "tropas nacionales" y los puertos de la Fuenfría, Navacerrada y los Cotos bajo el dominio de las "milicias republicanas" del Batallón Alpino. Sólo en el puerto de Navafría, nada más iniciarse la guerra, se produjeron duros enfrentamientos entre ambos bandos. En 1936, las tropas nacionales dirigidas por el comandante Rada tomaron el puerto y la cumbre del Nevero y en 1937 las tropas republicanas atacaron estas mismas posiciones.
Como recuerdo de aquella triste parte de nuestra historia quedan numerosos restos en la sierra.

Restos de trincheras en Peña Citores
Restos de trincheras en Peña Citores

Se pueden encontrar restos de trincheras en Peña Citores, Collado de Tirobarra y el Corco. Al sur del Alto del León y en Cabeza Líjar hay sendos búnkers. En las inmediaciones de Cabeza Grande y La Cruz de La gallega hay ruinas de fortificaciones.

Restos de trincheras en el Corco en Somosierra
Restos de trincheras en el Corco en Somosierra

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Segunda mitad del siglo XX
Superado el trauma de la contienda y sus secuelas, en plena emigración rural, la sierra volvió a ser visitada por los veraneantes y los pequeños pueblos por urbanitas ávidos por el contacto con la naturaleza.

En 1958 entra en servicio el embalse de Riosequillo, sobre el río Lozoya, proyectado para embalsar 50Hm³.

Desde 1960 hasta 1970, se venden a bajo precio los terrenos rústicos, y se inicia las construcción de chalés y urbanizaciones, como segundas residencias de fin de semana de los madrileños.

En 1964, sería extendido el Funicular de la sierra hasta el puerto de Cotos, discurriendo así por territorio Segoviano, favoreciendo la llegada masiva de personas en períodos vacacionales y de temporada de nieve al macizo de Peñalara (con sus pros y sus contras). En realidad el proyecto quería abarcar más, se pretendía hacer llegar el tren hasta el Valle del Lozoya descendiendo hasta el Paular pasando por Rascafría y conectando con la línea Madrid-Burgos en Gargantilla del Lozoya, pero se abandonó la idea. Como testigo de esto queda el túnel inacabado en la prolongación de de la vía en las estación de Cotos y que sirve actualmente como cochera. También había previsto otro ramal que descendiera a La Granja, afortunadamente para el Pinar de Valsaín tampoco se realizó.

En 1967 terminan las obras del embalse de Pinilla, sobre el río Lozoya, con una capacidad de embalse de 38Hm³, y las estaciones de tratamiento de Torrelaguna. Un año más tarde entra en servicio el embalse de Pedrezuela sobre el río Guadalix, proyectado para una capacidad de 41 Hm³.
Entra en servicio en 1969 un segundo grupo de obras;
Presas de Navalmedio (0,7 Hm³), La Jarosa (7,2 Hm³) y Navacerrada (11Hm³).
En 1972 entra en servicio el embalse de El Atazar, cuya construcción se inició en 1965. Embalsa 425.300.000 m³ y es una pieza clave para suministrar el agua. Regula completamente el río Lozoya, cuyos 5 embalses suman 585.000.000 m³.

La presa del Atazar con sus más 100 metros de altura desde su base
La presa del Atazar con sus más
100 metros de altura desde su base

En el 76 entra en servicio el embalse de Valmayor, sobre el río Aulencia.

En el ultimo tercio de siglo, otra actividad, que prolifera y atrae cada vez más gente, es la práctica de deportes de invierno en Cotos, Navacerrada y Valdesquí.
A principios de los 70 se planea la protección de diferentes zonas de la sierra.

La estación de Valdesquí desde peña Citores
La estación de Valdesquí desde peña Citores

En 1978 se declara el Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares, que será reclasificado como Parque Regional, en 1985, y ampliado en 1987 y 1991.

En 1990 se declara el Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara. Con otra figura de protección, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), fueron catalogadas el Alto Lozoya, El Pinar de Valsaín y el Espinar, en 1987.

Paralelamente, en el final del siglo XX, cada vez más madrileños fijan su residencia habitual en pueblos de la sierra, convirtiéndolos en auténticos pueblos-dormitorio, alejándose cada vez más de la capital.

Por ultimo, el siglo XX termina con la demanda social para la elaboración de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra de Guadarrama, y su declaración como Parque Nacional.

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Siglo XXI
El siglo XXI se inicia con la "Proposición No de Ley", de todos los grupos representados en la Asamblea de Madrid, instando al Gobierno de la Comunidad a establecer los contactos necesarios con el Gobierno de la nación y la Junta de Castilla y León, a fin de iniciar los procedimientos legales precisos para la declaración de la sierra de Guadarrama como Parque Nacional.

Comienzan las obras de perforación de los 2 túneles de 28 km que permitirán el paso del AVE atravesando la sierra de Guadarrama.


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Historia de la sierra de Guadarrama


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