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Fue descubierto en 1813 por el intrépido explorador suizo Johan Ludwing Burckhardt, por aquellas épocas las arenas del desierto lo habían cubierto casi por completo solamente eran visibles las cabezas de las enormes estatuas del faraón Ramsés II. Las tareas de desenterramiento las llevaría a cabo uno de los hombres más importantes para la egiptología, el italiano Giovanni Batista Belzoni. Pero la historia de este templo, al igual que otros templos de la baja Nubia es fantástica, ya que con la construcción de la gran presa de Asuán, 12 organizaciones internacionales y 40 países decidieron unir sus esfuerzos para evitar su desaparición en el fondo de las aguas del lago Nasser. Entre 1964 y 1968 ambos templos (el gran templo de Ramsés II y el pequeño templo dedicado a la diosa Hathor) son cortados en bloques, aun se aprecian los cortes hoy en día y desplazados a la situación actual, una empresa de tal magnitud que el mismísimo Ramsés II se sentiría orgulloso. Ambos templos originalmente y también en la actualidad están excavados en la roca, a este tipo de construcción se le denomina speos, palabra de origen griego. |
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Al lado del templo de Ramsés se encuentra el templo dedicado a una de sus grandes esposas reales Nefertari. Es el único templo que fue construido para una esposa real en todo el antiguo Egipto y esta dedicado a la diosa Hathor. Ramsés II construyendo este templo divinizaba y hacia eterna la unión con su gran esposa Nefertari. Dentro del templo vemos imágenes de Nefertari detrás de Ramsés II victorioso sobre sus enemigos nubios así como también bellas representaciones de Nefertari con la diosa Hathor. |