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Sanfelices de los Gallegos

Castillo. (Situado en Sanfelices de los Gallegos)

   
El recinto primitivo lo edificó don Dionís "El Edificador" rey de Portugal y esposo de Santa Isabel. Su construcción data de finales del siglo XIII.
Este castillo era de plaza única, cerrado con murallas de sólida construcción y torres cuadradas. Su plaza de armas de trazado irregular, casi elíptico, está  adaptada a las necesidades del terreno. Murallas de sillarejo bastante regular en su aparejo. Estas murallas tenían nueve varas de altura por la parte exterior y cuatro varas en la interior con dos varas y media de grueso;  estaban en la antigüedad coronadas de almenas que después, con el uso de nuevas armas, se hicieron desaparecer. Tenía torres cuadradas como ya queda dicho, de escaso saliente, muy espaciadas, sin adarve saliente o amatacanado. Dos escaleras interiores y únicas para subir a los muros. Puerta de salida llamada del "Moro". La primitiva torre del homenaje fue derruida y sobre ella se edificó la actual.


Casi un siglo después de construido el castillo y al convertirse en residencia palaciega a mediados del siglo XIV, se construyó la torre actual, grande y segura, un poco desplazada del recinto primitivo. Es de sólida y bien labrada sillería, con gruesos muros de tres varas y un pie. La elevación de sus muros sobre el nivel de la plaza es de veintinueve varas y por la parte posterior de treinta y seis. Está cubierta por una bóveda apuntada, de dos varas y media de grueso en la clave.
La plataforma superior está circundada por un parapeto de tres varas de alto con sendas escalinatas para facilitar el fuego de la mosquetería, sirviendo en lo moderno para el emplazamiento de varios cañones. Toda la altura de la torre en su interior estaba repartida en tres pisos o suelos con fuerte envigado; el piso inferior estaba sobre la bóveda de buena sillería poco mas elevado que el nivel de la plaza. Bajo esta bóveda estaba el compartimento que servía como almacén de la pólvora, y debajo de este almacén se repartió el cóncavo de la torre en dos separaciones: la una, para un calabozo subterráneo y la otra servía de cisterna o aljibe que recogía las aguas de la plaza y murallas, viéndose en éstas todavía hoy los empotrados canalones de piedra para tal fin.
Como signos palaciegos podemos destacar varias ventanas, algunas partidas en ajimez, con asientos o estrados laterales en el interior.  Escaso saliente del adarve sobre arquitos y mensulones de matacán , no calado, sino de adorno , Las torrecillas o caracoles adosados al adarve, de adorno, están colocadas en los frentes, no en los ángulos. Gárgolas sencillas sin mascarones. Merlones extensos en lo alto y pocas almenas.

El cuerpo de la torre y edificios que lo rodean, podían quedar aislados del resto de la muralla por la alzada de los puentes levadizos colocados en las rampas que cortan el paso de las mismas murallas. La puerta de la torre tenía tras sí una cavidad a cada lado para tapiarla en caso de necesidad. Salidas ocultas y subterráneas. Los cuarteles adosados a las murallas en su interior, podían alojar hasta mil hombres y alguna caballería. Tenía también el castillo dos hornos y en todo el exterior estaba rodeado por un  foso como primera defensa. Hasta nuestros días han llegado dos grandes cañones que estaban emplazados, uno en lo alto de la torre y otro en la muralla. Como caracteres fundamentales de la edificación se pueden señalar la portada y las bóvedas que apuntan en ojiva, los arcos o intradoses de las ventanas no son ojivales. Pertenece al foco llamado extremeño o de Cáceres. Sin duda, esta fortaleza-palacio la levantó doña Beatriz, cuando vivió en San Felices desde 1374.  El recinto, abaluartado o bastionado, es de transición sobre el de las murallas (no abundan casos semejantes). Tenía tres fuertes baluartes o torres, dos de ellas con arco renaciente de paso inferior y el otro, macizo, adosados a los muros antiguos, acortando la mucha distancia que tenían los antiguos entrepaños o cortinas entre las torres cuadradas primitivas. Estos baluartes nuevos son pentagonales, dispuestos en punta y más salientes, acomodados a una mejor defensa. Los dos baluartes con arco llevan en sus frentes respectivos, sendos escudos y ambos a dos están orlados de un marco lleno de flechas recogidas en cerrados manojos. No llevan granada lo que significa que son anteriores a la toma de la ciudad.

Actualmente ha sido correctamente restaurado todo el conjunto que aún pervive (aunque resulta desagradable a la vista el blancuzco color del granito utilizado)  y se ha instalado en la torre un aula didáctica.