Pocos
kilómetros antes entra el río Tormes en la provincia de Salamanca, desde
las serranías del Barco y Piedrahita, en Avila.
Una provisión de los Reyes Católicos, en el año 1500 (Llaguno, I, 118),
ordena construir el puente, y de entonces, en efecto, parece ser el
que se conserva cimentado sobre granito, con hondos socavones,
que forman el lecho del río, y compuesto de trece arcos de medio punto,
con tajamares contra la corriente. Quedan vestigios de una torre defensiva
que tuvo sobre la primera pila de la margen izquierda, así como también
de una puerta lateral y de otra torre en su extremidad del mismo lado.
Delante del puente, surge el castillo, poco más o menos de la
misma época, y del que fueron señores los Dávilas de Cespedosa,
descendientes de Gil González Dávila, que recibió estos señoríos del
rey en 1393.
Sobre
un trapecial y almenado recinto, que sólo un cubo defiende por su testero
más ancho descuella una torre, con alguna ventana de doble arco agudo
partido por columnas, garitas con matacanes en lo alto, y a su lado se le
arrima, pujando tanto como ella, un cubo semicilíndrico.
La
puerta en arco agudo, con enormes dovelas y garita encima, y por
fuera subsisten arranques de antemuro con otro arco semejante.