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Sus orígenes se remontan a los
tiempos de Fernando II que erigió en una colina situada sobre el curso
del río Tormes, una simple atalaya. Sancho IV "el Bravo" convirtió
la torre en castillo.
Devastado por las contiendas de
la época de Enrique IV y por la de las Comunidades, fue después
reedificado y convertido en palacio por el primer duque de Alba. En 1809
fue desmantelado por las tropas francesas.
De sus seis torres conserva solamente
una, así como algunos lienzos, una portada y varios balconajes. En el
torreón se pueden contemplar todavía algunas pinturas de mérito, como
la "Batalla de los dioses y titanes" que adornó la sala-armería
(obra del siglo XV) del palacio de los duques de Alba.
(La ilustración de arriba
pertenece al libro "Antiguas Fortificaciones y Castillos de
Salamanca" y el dibujo, realizado por el autor del mismo)
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