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WEB del Centro de Estudios Alcalareños EL CASTILLÓN
CUEVA DEL GATO: 
"Pasadizo a las Entrañas de la Tierra"
Por Maite Gago Sánchez, Regina Núñez Aguilar, Cristóbal Román Chacón e Irene González Gómez  (Sexima - Turismo Rural - Benaoján)
Fotos: Juan Carlos Matoso
(El Castillón, primavera de 1999)
(Estamos preparando un album fotográfico sobre la Cueva del Gato)

 

Benaoján, localidad de la Serranía de Ronda, se asienta junto a la Sierra de Líbar. Está situado a 565 metros sobre el nivel del mar, en plena cabecera del Valle del Guadiaro, uno de los pocos ríos de aguas constantes de la provincia de Málaga. Dista 15 Km aproximadamente de la mágica ciudad de Ronda. Su nombre de origen árabe  “Benaoxan”, se ha traducido por algunos autores como “Hijos de Oxan”, y por otros como “Casa de los Panaderos”.
Su enclave geográfico, en las faldas de la Sierra de Juan Diego, así como la estructura de sus empinadas y estrechas callejuelas, nos hacen adivinar su pasado morisco, aprovechando para sus siembras la zona de la Estación. En las fértiles tierras de las proximidades del río Guadiaro y arroyos cercanos ubicaron sus huertas y sus famosos molinos de aceite y harina, en otro tiempo, medios de subsistencia para los aldeanos del lugar.
Hoy día, son principales fuentes de ingresos la ganadería y la industria chacinera, estando esta última reconocida incluso más allá de nuestras fronteras. Por otro lado, señalamos la potenciación del Turismo Rural, actualmente en pleno auge, gracias a la calidad y variedad de los recursos naturales de que disponemos.
Este paraje natural nos hace disfrutar del espeso monte mediterráneo, la grisácea y escarpada sierra, los cristalinos arroyos que mueren en el río Guadiaro y por supuesto, las misteriosas cavernas que encontramos en los alrededores del pueblo. Sin duda alguna, las más nombradas son la “Cueva de la Pileta” y la “Cueva del Gato”, famosas por su interés arqueológico.
Hoy os invitamos a conocer nuestro “pasadizo a las entrañas de la tierra”.



Dicho complejo está situado en la parte occidental de la provincia de Málaga, en los términos municipales de Montejaque y Benaoján, a 125 Km de la capital, en el Parque Natural Sierra de Grazalema. Atraviesa de Norte a Sur el Cerro del Algarrobo, encontrándose a 460 metros sobre el nivel del mar.
Su localización, según coordenadas del plano nº 1050 publicado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral, sitúa a Hundidero, la entrada, en: X: 1º 32' 55"; Y: 36º 45' 08" y Z: 593 metros y su salida, Gato, en: X: 1º 33' 00"; Y: 36º 43' 40" y Z: 423 metros.
Dichas coordenadas están referidas a Madrid, y las encontramos en la cuadriculas nº CR-21-A, con el símbolo 1 y 2.
Su ubicación, en un importante sistema kárstico donde abundan poljes, dolinas, lapiaces y grutas, nos revela su formación.
El origen de la Cueva del Gato está en relación con los movimientos de las placas tectónicas que tienen lugar a finales del Plioceno en la Cordillera Bética. Así mismo, factores como la litología (espectacular macizo de rocas calizas) y las especiales condiciones climatológicas de la zona, son los que favorecen este peculiar tipo de relieve llamado kárstico.
A grosso modo, el Complejo Hundidero-Gato está considerado un sistema subterráneo de drenaje. El río Gaduares o Campobuche, tras chocar con el Cerro Tavizna (formación de calizas pertenecientes al Jurásico) filtra sus aguas por las fisuras de la roca, hasta lograr incorporarse, a lo largo de 4,5 Km al río Guadiaro, constituyendo así el más importante aporte de aguas para este segundo.
En un principio muy remoto, el río Gaduares, que nace en la Sierra de Grazalema, contaba con un gran caudal de agua, gracias a la climatología propia del lugar, que en este periodo (Pleistoceno) nos mostraba un clima frío y lluvioso. Y por otro lado, las partículas abrasivas arrastradas desde su cuenca superficial (granos de arenas procedentes del cuarzo areniscoso) formaron las agrestes aguas que van diluyendo la roca caliza. La presión a la que estaban sometidas dichas aguas propició la aparición de grandes cavidades, localizadas principalmente en la parte superior del complejo.
Actualmente, y debido a las obras de la presa en 1920 y 1922, las primeras galerías en la entrada por Hundidero son un cauce seco, ya que el agua pasa filtrada por el subsuelo. Más tarde vuelve a aparecer a partir de la Gran Estalagmita -más o menos- perdiéndose otra vez para renacer de nuevo a pocos metros de su salida, la Cueva del Gato.
Hemos de mencionar las espectaculares formaciones kársticas, tales como estalactitas y estalagmitas, ejemplo claro de la disolución, arrastre y depósito del carbonato cálcico de la roca, gracias a la acción del agua. La más impresionante es la Gran Estalagmita, una de las mayores de España.
En la Cueva del Gato se han encontrado restos arqueológicos como esqueletos fosilizados, hachas, útiles de sílex, trozos de diversa cerámica, adornos, etc., que nos informan de los primeros asentamientos humanos en cuevas durante el Neolítico y el Bronce Inicial. Se localizan pocas pinturas rupestres en esta cavidad, quizás debido a su desaparición con el paso del tiempo. La más conocida, de difícil localización, se ubica en una galería no muy alejada de la boca de Gato. Destacamos en tales pinturas la utilización del color rojo, la perspectiva torcida y las figuras inacabadas.
A finales del siglo XVIII comienza el interés por la existencia de la Cueva, siendo Richard Twiss, viajero inglés, el primero en mencionarla en uno de sus libros. Más tarde, Francis Carter la describe como “la primera maravilla de la Serranía de Ronda”.  Posteriormente, infinidad de autores han llenado sus páginas de un aire mágico y misterioso al describirnos ciertos aspectos de esta cavidad.
En 1920, en el Pantano de Montejaque, se da comienzo a las obras de la llamada Presa de los Caballeros, a cargo de la Compañía Sevillana de Electricidad, con el propósito de ubicar allí una central eléctrica. Era una de las primeras presas semicirculares que se realizaban en España, y en aquellos tiempos constituyó un trabajo humano muy laborioso. Pero, debido a un mal estudio geológico del terreno y a una incorrecta decisión no se obtuvieron los resultados esperados. La causa es evidente: dicha presa se construía sobre un fondo permeable, y las paredes del Tavizna (de grado kárstico) ayudaban a la filtración del agua; con lo que, de la misma manera que las aguas se acumulaban en el pantano, desaparecían al cabo de unos días para resurgir en la caverna a través del subsuelo.
En 1922 se llevó a cabo un último intento de corregir este error, introduciéndose hormigón en el complejo subterráneo para intentar taponar simas y construir pequeñas presas que contuviesen las aguas del embalse. De nada sirvió todo esto, ya que al taponar una salida de agua, se originaba una nueva vía de escape para dichas aguas, dado el carácter kárstico de la zona. Durante estas obras y aunque parezca increíble, la Cueva se encontraba electrificada, usándose candiles de petroleo en galerías donde no llegaba luz eléctrica. De esta forma se podía atravesar desde su boca hasta la salida fácilmente, por numerosos puentes colgantes, escaleras, pasadizos, etc. Estos hechos llevaron a la destrucción masiva de formaciones kársticas de gran valor ecológico, y a un cambio de todo el sistema hidráulico de dicho complejo. De estas obras  encontramos claros vestigios, tanto fuera como dentro de la Cueva, pero ya sólo son un recuerdo en la memoria de los habitantes de Benaoján y Montejaque.
Desde el punto de vista morfológico la cavidad tiene una expansión total de 9 a 10 Km., constituidos por galerías secundarias, galerías superiores e inferiores, y galería principal.
La travesía de la Galería Principal se desarrolla en 4,5 Km aproximadamente y sólo es posible realizar en época de estío, ya que en época de lluvias el agua llega a circular por la totalidad de la galería, impidiendo o dificultando el tránsito por la misma. Gran parte del recorrido se realiza a través de varios lagos, de los cuales algunos superan los 50 metros de longitud y 4 metros de profundidad, aunque otros superan esta cifra, alcanzando casi los 20 metros de fondo. La vía principal transcurre sobre un desnivel de 170 metros comprendidos entre la entrada y salida, una suave pendiente que sólo se ve alterada por los resaltes y pozos existentes en el tramo superior. En la Sima Calipso nos encontramos el mayor desnivel de la travesía, con una altura de 15 metros.
Técnicamente, la gruta se puede dividir en cuatro partes:
1ª.- Salva el mayor desnivel, y va desde Hundidero hasta la Plaza de Toros.
2ª.- Donde se sitúan los lagos de mayor longitud como son el Cabo de las Tormentas y el Lago Largo. Esta parte va desde la Sala de los Toriles a la Galería de la Botella.
3ª.- Discurre a lo largo del cauce del río, es conocida como Galería del Aburrimiento.
4ª.- Esta última va desde el lago 1100 hasta la boca de Gato. Este tramo es seco debido a que los desprendimientos y sedimentos arrastrados se depositan en el lecho del río.
Pese a que el recorrido se realiza prácticamente andando y transcurre por una única galería de grandes dimensiones, es conveniente conocer con precisión las zonas en las que existe la posibilidad de encontrar ciertas dificultades, el camino a seguir y cómo no, las precauciones a tomar.
Después de ultimar los preparativos, se desciende por la senda que conduce hasta la grandiosa boca de Hundidero, de unos 100 metros de altura. Esta senda continúa por el interior del sistema, y es la que sigue el antiguo camino subterráneo acondicionado durante las obras.
La entrada a Hundidero nos da paso a la Sala Súper, con forma de embudo. En el cuello de este embudo se encuentra el primer obstáculo: el Primer Lago, de 10 metros de longitud, que, al igual que los lagos de la parte superior, es de aguas residuales estancadas, tras haberse interrumpido el caudal que penetraba por la boca de Hundidero. Estos lagos reciben mínimos aportes de agua, lo que ayuda a mantener sus niveles.
El Segundo Lago es una pequeña charca que no suele cubrir las rodillas. A la izquierda del camino nos dejamos la Marmita de los Americanos, la cual evitamos bajando un desnivel de unos 7 metros, que da paso al lago de la Sartén. Su forma da lugar a su nombre, que al principio se ensancha y luego se estrecha hasta desembocar en la Sima del Embudo. Este paso es bastante interesante debido a que se atraviesa ayudado por el pasamanos en la cabecera del pozo, dejando debajo la sima. Justo después nos encontramos con una escalera de madera que nos ayuda a ascender a un tramo superior, dando paso a dos marmitas inundadas, conocidas como el Lago Blanco y el Lago Negro. Este último se puede pasar gracias a una pequeña cornisa de calcita existente a ras del agua. A continuación podemos ver la Sima Calipso, con un desnivel de 15 metros aproximadamente. De nuevo reencontramos la antigua senda que nos guía hasta un pequeño destrepe, y salvado éste, descubrimos el Lago de Barro. En este punto observamos un cambio brusco de dimensiones, el techo baja considerablemente, hasta definir una galería de 10 metros de alto por 3 metros de ancho. Una vez atravesada esta zona llegamos al Lago del Interruptor, aquí el techo vuelve a subir, aunque en menor medida. Este lago tiene una longitud de entre 20 y 30 metros, y da acceso a un pequeño ensanchamiento de la galería que nos conduce hasta el Lago L.  A la salida de dicho lago, la galería se ensancha dando paso a la Sala de los Gours.  De nuevo tomamos la antigua senda que nos guiará hasta la Galería de la Ciénaga, en la que prestamos especial atención al suelo, ya que está formado por barro, causando la pérdida de más de una bota. En esta zona también se hace patente la circulación de aire en el interior de la gruta. Seguidamente, nos vemos sorprendidos por la entrada a la enorme Plaza de Toros, con unas medidas de 50 metros de altura, y 80x50 metros de planta en la base.
Continuamos nuestra travesía a través de un caos de bloques que nos llevan a la Sala de los Toriles, la cual atravesamos por la ya citada senda, y tras un pequeño descenso, llegamos al Lago Largo. Este último nos guiará hasta una espectacular formación: La Gran Estalagmita, cuyas dimensiones la sitúan como una de las más grandes conocidas actualmente en España.
Seguidamente, y tras superar una pequeña afloración de agua en la pared izquierda y después de recorrer un corto tramo seco, distinguimos algunos restos de la espectacular obra realizada en los años 20, la Presa, construida con el fin de conseguir un estancamiento para que las aguas que circulaban subiesen su nivel. Una vez pasada esta zona, damos inicio al famoso Cabo de las Tormentas, llamado así porque al estrecharse la galería, el aire circula y nos deja una sensación auditiva que nos recuerda este fenómeno atmosférico.  A pocos metros de aquí encontramos otro lago de pequeñas dimensiones, conocido con el nombre de lago de la Mona.  A poca distancia de éste, la galería vuelve a ganar altura girando unos 90º hacia el Oeste. Tras recorrer unos 150 metros y pasar por la Placa Vera, llegamos a uno de los últimos obstáculos acuáticos, el Lago de la Botella, dividido en dos partes. A continuación, la pared izquierda nos conducirá hasta la Galería del Aburrimiento, de poco más de un kilómetro de longitud, desembocando en la Sala de las Dunas, dejando atrás a mano derecha la Galería del Fantasma y el Lago 1100.
La Sala de las Dunas, último tramo de la travesía, es un depósito de arena con una pendiente que concluye en la Sima de las Dunas. Tras atravesar la Duna, salimos de esta Sala y, dejando en la parte izquierda la Galería de los Desprendimientos, llegamos al Lago Baco o Lago del Castillo, también llamado así por la semejanza de su forma a un castillo medieval.
De aquí salimos por la orilla derecha y la senda realizada por la Compañía de Electricidad nos ayudará a atravesar la Galerla de las Cabras, ocupada por bloques de piedra de mediano volumen arrastrados por la corriente del río. Un poco más adelante, se localiza otra formación conocida con el nombre de La Giraldilla. A unos metros de ésta se produce una bajada para llegar a una curva, en la cual el techo desciende pronunciadamente, girando la Galería Principal 90º hacia el Este. Pero antes, y en la parte izquierda de esta curva, dejamos el Paso de la Olla, indispensable para pasar este punto, en épocas de crecidas. Pasada esta curva (también llamada Curva Geos) nos introducimos en la Galería Ángel Cervantes, en la que se encuentra una enorme pared que discurre a lo largo de 30 metros y tiene una altura de 50. Esta pared es un plano de falla y es conocida como La Gran Pared o Pared Cervantes. Siguiendo la base de la misma, nos encontramos la conocida Escalera Negra, formada por marmitas del mismo color. Bajando ésta, podemos barajar dos caminos alternativos:
1º.- Seguir el cauce del río y, atravesando las charcas de agua existentes, llegamos a la boca de Gato, dejando en la margen derecha la surgencia de agua llamada el Salto del Caballo, por el que se puede acceder a la Galería del Caballo.
2º.- Desviarnos a mano derecha y ascender por un camino en la piedra, que nos llevará al tramo alto de la vía principal. En este tramo es necesario el uso de un pasamanos para acceder a Las Termópilas. Desde aquí empezamos a descender por un estrecho tubo conocido como La Chimenea, que nos bajará hasta el Salto del Caballo, punto en el que convergen los dos caminos.  Desde dicho Salto, y hasta la salida, caminamos con cuidado por los bloques de piedra, muy resbaladizos por la erosión sufrida.
Una vez finalizada la travesía nos quedamos impresionados con el maravilloso paraje natural que nos encontramos. La grandiosa Boca de Gato de la que emanan aguas incluso en la época estival, y el cristalino Charco Frío, que debe su nombre a la temperatura de sus aguas.
Desde el punto de vista espeleológico, el interés que despierta este complejo es la posibilidad de realizar la travesía integral del sistema, accediendo por Hundidero y saliendo por Gato. Para ello no sólo es imprescindible saber las técnicas con las cuerdas, sino también cómo salvar los diferentes obstáculos que nos encontramos.
La peligrosidad de la Cueva aumenta en época de crecidas, como nos lo demuestran los dos accidentes mortales ocurridos en ella. El primero, en 1976, se produjo en una gran crecida del río, siendo protagonizado por un miembro de un grupo espeleológico.  El segundo, en 1980, en el que pereció una pareja de novios por congelación.  Aunque han sido muchas las personas atrapadas, gracias a la rapidez de los grupos de socorro, siempre han sido rescatadas con vida, limitando a tres el numero de víctimas.
Estos sucesos nos hacen pensar que no hay que perder el respeto a lo desconocido y entrar a la ligera, a no ser que se realice con el equipo necesario y acompañado de personas expertas, como monitores especializados o espeleólogos. No podemos olvidar que la Espeleología se realiza en equipo, ya que es un riesgo aventurarse solo en una cavidad. Es conveniente llevar siempre agua o cualquier líquido isotónico, y muy importante dejar siempre aviso de la visita a la Cueva y de la salida.
Por otro lado, citamos el impacto ambiental que suponen tanto los restos de carburo utilizado para la iluminación, como otro tipo de deshechos. Solicitamos tu ayuda para mantener toda esta belleza natural, incluyendo las multitudinarias colonias de murciélagos que moran en el interior del Complejo.

 SÓLO CONSERVANDO LA NATURALEZA
PODREMOS DISFRUTARLA



Muere un hombre en la Cueva del Gato
Pedro Escudero era compañero de la Responsable de relaciones con Europa de la Junta de Andalucía
José Manuel Dorado * Benaoján
(Alcalá Noticias, agosto de 1999)

El sábado 24 de julio, un asiduo visitante de la Cueva del Gato, Pedro Escudero, perdió la vida mientras atravesaba a nado el Lago de las Tormentas de la Cueva del Gato junto a otros 11 compañeros. Las bajas temperaturas del agua sumado a que el equipo de neopreno que llevaba escudero no tenía mangas pudo ser la causa que provocó el ahogamiento del empresario malagueño mientras practicaba la espeleología.
 Según nos comunicó el alcalde de Benaoján, Alexis González, fue a las 10 de la noche del sábado cuando se avisó a la Guardia Civil.
 El hecho de que aquel sábado unas 100 personas atravesaran la cueva había producido un enturbiamiento del agua en el Lago de las Tormentas, por lo que el rescate del cuerpo resultó complicado.
 Durante todo el domingo la venta de la Cueva del Gato fue un hervidero de políticos relacionados con la compañera de Escudero. Pasaron por allí  el consejero de la Presidencia de la Junta, Gaspar Zarrías, el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, Luciano Alonso, el candidato del PSOE a la presidencia de la Diputación malagueña, Juan Fraile Cantón, y la esposa de Manuel Chaves, Antonia Iborra. Chaves no pudo asistir por
encontrarse en Rabat en los funerales de Hasan II.
 En el rescate, según declaró el Alexis González a este periódico, intervinieron el Grupo de Montaña de la Guardia Civil de Granada, con 8 efectivos; el Grupo de Rescate Especial de Salvamento de Málaga, con 15; el GEAS de la Guardia Civil y el Grupo Civil Espeleo Socorro, además de Grupos de Espeleología de Cañete, Ronda y Cádiz.
 La víctima había atravesado la cueva en otras 15 ocasiones. Esta es la cuarta vida que se cobra la Cueva del Gato. En diciembre de 1977 murió un hombre atrapado por una crecida del río. Cuatro años más tarde fallecieron dos jóvenes en el primer lago de la cueva.
 La Junta se está planteando tomar medidas para restringir el acceso a la Cueva.




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Última actualización de esta página, 21 de enero de 2000