 |
| ![]()




LA COCAINA 
La cocaina procede de un arbusto denominado Erytroxilon coca. Se cultiva fundamentalmente en los países del altiplano andino (Bolivia, Ecuador, y Perú.Allí desde hace siglos se mascan las hojas procedentes de la planta, para liberar así su principio activo y obtener sus beneficios. 
La cocaina se consume fundamentalmente esnifada, mediante la aspiración nasal del polvo, colocado a modo de raya o línea, a través de un billete enrollado o una cánula. 
El adicto suele tratarse de un hombre de reconocimiento en la sociedad, de familia liberal y de economía media-alta, aunque este perfil cada vez aparece en una edad más joven como es entre 18 y 30 años, hombre o El perfil de un adicto a la cocaina suele tratarse de un hombre entre 35 y 45 años con mujer y de una economía más baja. La adición a dicha sustancia además de alterar la personalidad de quien la consume, provoca irremediablemente la disminución del patrimonio familiar porque acarrea un elevado coste económico. A largo plazo, el adicto a la cocaina se vuelve suspicaz y comienza a tener celos infundados, altos niveles irritabilidad y aumento de la agresividad, de forma que la convivencia resulta muy difícil en pareja.  EFECTOS: Durante años se dudó de la capacidad de la cocaina para provocar grandes daños entre los usuarios. De hecho, esta droga gozó de una imagen social muy positiva, ligada al éxito y a la diversión. No obstante, tras un periodo de silencio clínico, las consecuencias van desapareciendo y se traducen en un aumento de las personas en tratamiento y número de urgencias. La cocaina es una droga psicoestimulante, consumida generalmente por inhalación de forma que hace que llegue rápido al cerebro, provocando unos efectos que aparecen a los pocos minutos del consumo. Efectos Psicológicos: . Euforia. . Locuacidad. .Aumento de la sociabilidad. .Aceleración mental. .Hiperactividad. .Deseo sexual aumentado. Efectos Fisiológicos: Disminución de la fatiga. Reducción del sueño. Inhibición del apetito Aumento de la presión arterial. RIESGOS: Riesgos psicológicos: El consumo crónico y abusivo de cocaina puede provocar importantes trastornos psíquicos similares a los provocados por las anfetaminas, tales como ideas paranoides y depresión. La dependencia psíquica de la cocaina es una de las más intensas provocadas por las drogas. La supresión del consumo tras un periodo prolongado, da lugar a un fenómeno de rebote, caracterizado por somnolencia, depresión, irritabilidad, letárgica, etc. Riesgos orgánicos: Tanto por su incidencia en el cerebro como por la vía habitual de administración (esnifada), el consumo crónico de cocaina puede causar: .Perdida de apetito. -Insomnio. -Perforación del tabique nasal. -Patología respiratoria: sinusitis e erritación de la mucusa nasal. -Riesgo de infartos/hemorragias cerebrales. -Cardiopatia isquémica. 

La Marihuana y el Hachis. 
El cannabis es una planta con cuya resina, hojas y flores se elaboran las sustancias psicoactivas ilegales más empleadas; hachís y marihuana. Su consumo, como el de la mayoría de las drogas de origen botánico, ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, siendo usada con fines religiosos, medicinales y lúdicos. También se ha empleado para elaborar fibras textiles. Con el avance del cristianismo, su consumo quedó restringido a determinadas zonas de Asia y África. En Europa fue descubierto para su uso fundamentalmente lúdico por parte de escritores y artistas como Baudelaire o Declacroix, integrantes del denominado Club del hachishiens. Junto con los alucinógenos, los derivados del cannabis fueron drogas elegidas por el movimiento hippy de los años sesenta y, en general, por los movimientos contraculturales y psicodélicos. La planta es conocida en botánica como Cannabis sativa y sus efectos psicoactivos son debidos a uno de sus principios activos; el tetrahidrocannabinol, cuyas siglas son THC. Sus derivados más consumidos actualmente son e hachís y la marihuana. En España se consume principalmente hachís, procedente en su mayoría de los vultivos del norte de Marruecos, del valle de Ketama, en la región del Rif. El hachís se elabora a partir de la resina almacenada en las flores de la planta hembra, prensada hasta formar una pasta compacta de color marrón cuyo aspecto recuerda al chocolate. Su concentración de THC es superior a la de la marihuana, por lo que su toxicidad potencial es mayor. La marihuana se elabora a partir de la trituración de las flores, hojas u tallos secos. Ambos preparados se consumen liado con tabaco rubio, cuyas denominaciones más usuales son: porro, canuto, peta, joint..... 
El hábito de fumar porros ha crecido en toda Europa. Pero además se ha agravado el modelo de consumo: quienes lo toman encienden un cigarrillo con mayor frecuencia que hace años y éste es más potente, ya que contiene una mayor concentración de THC. De hechos en España, los análisis realizados por el Instituto Nacional de Toxicología revelan un aumento de las concentraciones de THC. Así, en 1994 se describía una concentración media que oscilaba entre el 4 y el 7 por ciento, en 1998, entre el 8 y el 10 por ciento, y el 2000, entre el 10 y el 14 por ciento. Este último estudio se realizó sobre 2.929 muestras. 
EFECTOS: Al consumirse fumado, es fácilmente absorbido por los pulmones, por lo que llega al cerebro con rapidez. En pocos minutos empiezan a manifestarse sus efectos, que pueden durar entre dos y tres horas. Efectos Psicológicos: Inevitablemente se mezclan reacciones buscadas por el consumidor con respuestas indeseadas. Los efectos más frecuentes son: - Relajación. - Desinhibición. - Hilaridad. - Sensación de lentitud en el paso del tiempo. - Somnolencia. - Alteraciones sensoriales. - Dificultas en el ejercicio de funciones complejas: . Expresarse con claridad. . Memoria inmediata. . Capacidad de concentración. . Procesos de aprendizaje. Efectos Fisiológicos: Tras el consumo de cannabis pueden darse diversas reacciones orgánicas, las más frecuentes de las cuales son las siguientes: - Aumento del apetito. - Sequedad en la boca. - Ojos brillantes y enrojecidos. - Taquicardia. - Sudoración. - Somnolencia. - Descoordinación de movimientos. RIESGOS: Los riesgos asociados al consumo de derivados del cannabis se explican tanto por las peculiaridades de su principal principio activo, el THC, como por el hecho de que se consuma habitualmente fumado. En el plano psicológico: El THC es particularmente soluble en aceite, por lo que tiene a concentrarse en los tejidos grasos del organismo, como es el caso del cerebro. Tiene una vida media de una semana, por lo que a los siete días de su consumo aún se mantiene en el cuerpo un 50% del principio activo, favoreciendo su acumulación cuando el consumo es regular. Debido a este proceso existen riegos: . El consumo diario de hachís puede ralentizar el funcionamiento psicológico del usuario, entorpeciendo las funciones relacionadas con el aprendizaje, la concentración y la memoria. . Otro tanto cabe decir de la ejecución de las tareas complejas que requieren lucidez mental y coordinación psicomotoras, como pueden ser conducir un vehículo a motor, tomas decisiones o subir a un andamio. . Pueden darse reacciones agudas de pánico y ansiedad. . En personas predispuestas, puede favorecer el desencadenamiento de trastornos esquizofrémico. En el plano orgánico: Los derivados del cannabis se consumen fumados, con una pauta de inhalición profunda, sin filtro, con retención pulmonar del humo y apurado el cigarrillo al máximo. Por ello, su uso habitual multiplica los riesgos asociados al consumo de tabaco, favoreciendo la aparición de los siguientes problemas; - Respiratorios: Tos crónica y bronquitis en consumidores habituales de dosis elevadas. - Cardiovasculares: Empeoramiento de síntomas en personas que padezcan hipertensión o insuficiencia cardiaca. - Sistema endocrino: Altera las hormonas responsables del sistema reproductor u de la maduración sexual. - Sistema inmunitario: El uso crónico del cannabis reduce la actividad de este sistema. - Frecuentemente, el hachís se consume con alcohol, con lo que los efectos se multiplican y aumenta el riesgo de lipotimias. 
|
|